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28 mar 2022

Barbara Radziwill, reina de Polonia


Primeros años
Nació un 6 de diciembre. No sé tiene certeza de su año de nacimiento, aunque se sabe que fue entre 1520 y 1523. Era hija de Jerzy Radziwill, hetman de Lituania, y Bárbara Kolanka, hija del vaivoda de Podolia. La familia Radziwiłł descendía de Kristinas Astikas, un noble lituano mencionado en 1385, al servicio del duque Vytautas. Su hijo, Radvila, fue quien convirtió su nombre de pila en el apellido de la familia.

Bárbara Radziwill tenía dos hermanos mayores: Mikołaj "el Rojo" y Ana. Jerzy Radziwiłł mantuvo conversaciones con magnates lituanos con tal de procurar matrimonios favorables para sus hijas. En un principio, Ana estuvo comprometida con Stanisław Gasztołd, pero este rompió el compromiso, probablemente debido a los rumores de que Ana tenía hijos ilegítimos. En 1536, Jerzy le ofreció la mano de Bárbara y Stanisław aceptó. 

Primer matrimonio
El 18 de mayo de 1537, tuvo lugar el acuerdo matrimonial. Bárbara llegó al castillo de su marido en un carro jalado por 24 caballos. El matrimonio no tuvo éxito, pues en los cincos años que duró, no lograron tener descendencia. Desde ese entonces, se acusaba a Bárbara de tener comportamiento desenfrenado, algo que también se señaló en su madre y su hermana. En un futuro, cuando ya era esposa de Segismundo II, sería llamada "ramera" por el obispo Stanisław Orzechowski. 

Stanisław murió el 18 de diciembre de 1542. Después de la muerte de su esposo, Bárbara regresó a la residencia de su familia, en Vilna. La situación de su herencia era complicada, siendo una viuda sin hijos. El 15 de junio de 1543, Segismundo I transfirió la propiedad de Gasztołd a su hijo Segismundo Augusto.

Romance

Bárbara y Segismundo Augusto se conocieron en octubre de 1543, durante la estancia de este en Lituania. Apenas habían transcurrido cinco meses desde la boda del joven Segismundo con Isabel de Habsburgo. Su viaje pudo haber sido instigado por su madre, la reina Bona de Sforza, con el fin de alejarlo de su esposa. Bona no simpatizaba con los Habsburgo y se opuso al matrimonio. Segismundo tampoco parecía insatisfecho con aquella separación; encontraba poco atractiva a Isabel, una joven tímida que padecía ataques de epilepsia. 


Hasta mediados del año siguiente (23 de julio de 1544), Segismundo estuvo permanentemente en el Gran Ducado de Lituania. En otoño de 1544 se presentó en Vilna en compañía de Isabel, a quien no veía desde hace un año. Se mostró respetuoso con su esposa, pues era consciente de la presencia de agentes de la corte de los Habsburgo. Aun así, circulaban los rumores sobre su amorío con Bárbara.

El amor de Bárbara Radziwill y Segismundo Augusto se caracterizó por una gran pasión. Después de todo, ambos tenían un temperamento sexual. Aunque las habladurías sobre Bárbara podrían ser exageradas (se le adjudicaban 36 amantes), se trataba de una mujer con una vida erótica exuberante. Era un secreto a voces que Segismundo la visitaba a través de pasadizo que conectaba con la casa de los Radziwiłł, o bien, se encontraba con ella en el pabellón de caza.

En junio de 1545, Isabel murió debido a sus ataques epilépticos. Tras la muerte de Isabel, Bárbara y Segismundo se reunieron con más frecuencia. A lo largo de la segunda mitad de 1545 y durante todo el año siguiente, acudían juntos a fiestas y cacerías. 

Es probable que la etapa más activa de Segismundo fuera durante su relación con Bárbara. Durante los primeros años de su gobierno en el Gran Ducado de Lituania, demostró ser un soberano competente en economía, tesorería, derecho y administración. Vilna se elevó al nivel de una ciudad europea. 

¿Cómo era Barbara Radziwill?
Bárbara era alta para su época (160 cm), de cuerpo esbelto y bien formado. Rostro ovalado, tez clara y grandes ojos oscuros. Incluso sus detractores reconocieron que era una mujer hermosa. Le encantaba la moda y las joyas, especialmente las perlas. En 1914, se descubrió correspondencia de la reina Isabel I, en el Museo Británico de Londres, en la que instruye a sus agentes en Polonia para que le compraran las perlas de la reina Bárbara. Daba gran importancia a su apariencia personal. Utilizaba blanqueadoras faciales, resaltaba sus cejas y pómulos con cosméticos y cuidaba su cabello.

Tenía una personalidad espontánea, franca y afectuosa. Las cartas que se conservan de ella demuestran que le importaba más el amor de Segismundo que la corona; no soportaba estar separada de su amado. En sus cartas a Segismundo, ella se muestra humilde, preocupada por su salid y le pedía que no la olvidará. Una característica notable de las cartas de Bárbara es la poca atención a sí misma. Incluso cuando le contó a su hermano sobre su grave enfermedad, dedicó unas pocas líneas a esto. El contenido de sus cartas revela su preocupación por ayudar a su familia. Amaba tanto a su esposo como a su hermano y buscaba una comunicación armoniosa entre ellos.

Como reina, introducir costumbres más relajadas en la corte. Curiosamente, era muy distinta a su suegra, pues Bona era dominante e intervenía en la política. En cambio, Bárbara era dócil y se mantuvo alejada de los asuntos de Estado. 

Matrimonio

Se ha especulado que Segismundo Augusto se vio forzado a casarse con Bárbara. Según la Crónica de Lituania, de fuente anónima, durante una cita secreta, los amantes fueron descubiertos por el hermano y el primo de Bárbara, Mikołaj "el Rojo" y Mikołaj "el Negro", quienes de inmediato llamaron a un sacerdote para que los casará. Es poco probable que el joven Segismundo cediera a algún tipo de presión. Además, considerando todo el esfuerzo que realizó para el reconocimiento de dicho matrimonio, es difícil creer que hubiese sido obligado. 

Aunque, hay una circunstancia que pudo haber impulsado aquella boda en secreto: un posible embarazo. Cuando el primo de Bárbara, Mikołaj, fue enviado a Polonia para informar a los reyes sobre la boda, Segismundo le indicó que debía señalar 1545 como la fecha del matrimonio, no agosto de 1547. De esta forma, en caso de dar a luz a un niño, su legitimidad quedaría a salvo.

Como era de esperar, Segismundo I y Bona desaprobaron la unión. Se esperaba que el joven contrajera un matrimonio políticamente ventajoso; la reina Bona tenía planes de casar a su hijo con Ana Sofía, hija del duque Alberto de Prusia. Bárbara no pertenecía a una dinastía real, sino a una familia lituana muy impopular en Polonia (ni siquiera en el Gran Ducado de Lituania tenían muchos seguidores). Además, los rumores sobre la conducta de Bárbara resonaban en la corte polaca, así como el hecho de que no había logrado concebir durante los cinco años de su primer matrimonio. Y la fertilidad era un aspecto fundamental para una consorte real. 
El mismo Segismundo Augusto tuvo que viajar a Polonia e informar sobre su decisión. Bárbara fue enviada a una finca de su familia, donde estaría bajo el cuidado de su madre. Durante el viaje, tuvo un aborto.


Reina de Polonia

Durante un Sejm, celebrado entre diciembre de ese año y febrero de 1548, el joven Segismundo tuvo que enfrentarse a sus padres y a la nobleza polaca. La reina Bona fue una firme opositora; estaba convencida de que ese matrimonio debilitaría la posición de la dinastía. Desconfiaba de los Radziwiłłs, quienes apoyaban la separación de Lituania del reino de Polonia. Segismundo I murió en abril de 1548.

Aunque Segismundo Augusto optó por no mantener informada a Bárbara sobre la oposición que se había desatado tras la noticia de su boda, ella estaba depresiva, condición que pudo estar asociada a su aborto. Su esposo le enviaba cisnes, entre otros obsequios costosos. Bárbara tuvo otro embarazo durante la primavera de 1548 que también culminó en aborto. Después de una separación de cinco meses, la pareja se reunió en octubre de 1548.

Se desató una histeria ante el matrimonio del ahora rey de Polonia. Le pidieron que dejará de lado esa unión nociva, convencidos de que era deber del rey renunciar a sus deseos personales. Incluso hubo senadores que caían de rodillas ante el rey, rogándole que cumpliera con sus demandas. La nobleza estaba dispuesta a contribuir con impuestos para la manutención de Bárbara, con tal de que se mantuviera lejos del monarca. La mayoría apoyaba la anulación del matrimonio. Segismundo se mantuvo firme en su decisión y amenazó con la abdicación, considerando que el matrimonio con Bárbara era más valioso que el trono de Polonia.

El 13 de febrero de 1549, Bárbara acompañó a su esposo a Wawel. La reina Bona, reconociendo su derrota, se alejó de la corte con sus hijas. Al año siguiente, el 7 de diciembre, Bárbara fue coronada en Cracovia, a manos del arzobispo de Gniezno. Su predecesora, Isabel de Habsburgo, sabía que no debía mostrar debilidad corporal durante el rito. El gran peso de las insignias reales era un tema delicado, ya que las reinas debían participar en la misa posterior a su coronación. Pero Bárbara, además, ya estaba muy enferma.


Una vez que entraban a la catedral de Wawel, las reinas polacas se sentaban junto con sus maridos en el estrado. Mientras se cantaba Gloria in excelsis Deo, el rey y la reina se acercaban al altar, donde el arzobispo los casaba; después, la pareja regresaba a sus asientos. La única excepción a esta regla en el siglo XVI fue Bárbara Radzwiłł, quien ya estaba casada con el rey. Fue ungida por el arzobispo en la cabeza, pecho y hombro.

Como ya se ha mencionado, era una mujer relajada y su esposo parecía aceptar eso; no le exigió que se adaptará al ceremonial cortesano. A pesar de que se esperaba que una consorte real se mantuviera alejada de sus familiares, la reina Bárbara mantuvo cerca a los suyos y el mismo Segismundo le proporcionaba la compañía de algún pariente. Ansiosa por cumplir con las esperanzas del rey, Bárbara se sometió a tratamientos para la infertilidad.


Muerte

Bárbara ya presentaba dolencias en las semanas previas a su coronación. Jadwiga Mandera y Aniela Tajner señalan la dificultad con la que Bárbara soportó el largo rito, pues presentaba hinchazón en las piernas. Según palabras del mismo rey, presentaba "una enorme úlcera en la vagina". 

Al enterarse de la enfermedad de Bárbara, Bona intentó reparar la relación con su hijo y reconoció a su nuera como reina, pero este gesto no fue de mucha ayuda. Segismundo estuvo dedicado a su esposa moribunda y no se separó de ella, a pesar del mal olor que desprendía. La reina murió el 8 de mayo de 1551.


La muerte de Bárbara fue prematura e inesperada, probablemente debido a cáncer. En la época hubo otras conjeturas; una posible enfermedad venérea, envenenamiento por parte de la reina Bona o incluso el uso de tratamientos para la infertilidad. Segismundo cumplió con la última voluntad de su amada esposa de transportar el ataúd a Vilna. Fue enterrada con un vestido de raso negro, una corona y un cetro. En una de las placas del ataúd, Segismundo ordenó colocar la siguiente inscripción: "Murió prematuramente, pero si hubiera sido en su vejez, Augusto habría dicho que había muerto prematuramente".


Segismundo Augusto se casó dos años después con la hermana de su primera esposa, Catalina de Habsburgo, pero seguía desconsolado por la muerte de su amada Bárbara. Segismundo recurrió a la alquimia y al conocimiento popular de la época. Cracovia, donde el rey pasaría la mayor parte del tiempo, era un importante centro de ciencia oculta. Este caso fue descrito varias décadas después por el médico real de la familia Vasa, Joachim Possel; afirmó que Segismundo estaba tan enamorado de Bárbara que "una vez que ella se fue, se esforzó por volver a verla". Para ello, contrató a "expertos en nigromancia", a los que prometió una gran recompensa por convocar al fantasma de Bárbara. No sorprende que uno de los hombres deseosos de cumplir el deseo del rey fuera el propio Twardowski. Lo más probable es que la sesión tuviera lugar en la noche del 7 de enero de 1569, en el castillo de Varsovia, y organizada por los funcionarios Mikołaj y Jerzy Mniszech. Obviamente, todo el esfuerzo fue una trampa, cuyo propósito era obtener tanto dinero como fuera posible del monarca.


Para el "hechizo", se utilizó a una chica que vivía en un monasterio, hija del comerciante Jan Giza. Tenía un parecido sorprendente con la difunta reina Bárbara, e incluso tenían el mismo nombre. Se decía que el fantasma de la reina saldría de un espejo que Twardowski trajo consigo. Según el informe realizo por el médico de los Vasa: "Twardowski logró convencer al rey de que se quedara quieto en la silla y permaneciera en completo silencio; de haberlo hecho de otra manera, su vida y su alma habrían estado en peligro. Una vez que ella [la aparición] apareció, se desarrolló una escena lamentable y trágica. El rey se habría arrojado a su pecho, deseando un dulce abrazo, si no hubiera sido por Twardowski, quien arrastró al rey y lo retuvo en su silla hasta que el fantasma desapareció". Esa fue la única sesión. Sin embargo, Bárbara Giza se convirtió en amante real y dio a luz a una presunta hija del monarca, Bárbara Woroniecka. El espejo utilizado en la sesión se ha conservado hasta la actualidad y puede encontrarse en la basílica de Węgrów.

La historia de Bárbara y Segismundo II es proyectada en la ficción polaca del siglo XIX como una tragedia romántica con fuertes connotaciones patrióticas, en la que Bona de Sforza representa el mal extranjero.


Fuentes:
Fesser Dominika. (2015). Współczesna legenda Barbary Radziwiłłówny W: M. Jarczykowa, B. Mazurkowa, S. Dąbrowski (red.), “Świat bliski i świat daleki w staropolskich przestrzeniach” (s. 267-284). Katowice: Wydawnictwo Uniwersytetu Śląskiego, disponible: https://core.ac.uk/download/pdf/197743948.pdf

Odrzywolska-Kidawa, Anna (2020) "Nieprzyzwoite małżeństwo" Zygmunta Augusta i Barbary Radziwiłłówny w opinii im współczesnych, disponible: https://www.researchgate.net/publication/347514176_Nieprzyzwoite_malzenstwo_Zygmunta_Augusta_i_Barbary_Radziwillowny_w_opinii_im_wspolczesnych

Raimonda Ragauskienė (1999) Barbora Radvilaitė, Vilnius: Vaga, p. 96–112. Disponible: http://www.xn--altiniai-4wb.info/files/literatura/LD00/Raimonda_Ragauskien%C4%97._Barboros_Radvilait%C4%97s_korespondencija.LD0000.pdf  

Skrzypietz, Aleksandra (2021) Queens Within Networks of Family and Court Connections, disponible: https://books.google.es/books?id=4ZpOEAAAQBAJ&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Teler, Marek (2015) "Zanim Barbara Radziwiłłówna poznała Zygmunta", disponible: https://histmag.org/zanim-barbara-radziwillowna-poznala-zygmunta-12352

Kijewska, Kinga (2021) Castles Legends: Castles in Poland, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=svo1EAAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Kosior, K. (2017). Becoming a Queen in Early Modern Europe. Disponible: https://www.semanticscholar.org/paper/Becoming-a-Queen-in-Early-Modern-Europe-Kosior/e6c6974e91b520aa4a539ddd2853ae7bf7d80da6#citing-papers

Nowakowska, Natalia (2018) Remembering the Jagiellonians, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=giBtDwAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false

Widacka, Hanna (2007) "Perły królowej Barbary Radziwiłłówny", disponible: https://www.wilanow-palac.pl/perly_krolowej_barbary_radziwillowny.html


22 ene 2021

Agnès Sorel, la primera amante real

 Dame de beauté

Nació en 1422 en Fromenteau, una pequeña población de la Turena. Su padre era un militar, Jean Seurelle y su madre, Catherine de Maignelais, pertenecía a la nobleza rural. La pareja formaba parte de la corte de Renato I de Nápoles (hermano de María de Anjou) e Isabel de Lorena. Se sabe poco sobre los primeros años de Agnès. Es mencionada hasta 1444 en las cuentas de Isabel de Lorena: "Agnès Sorelle", como dama, recibía diez libras, colocándola en el extremo inferior de la escala de asalariados.

En 1443, Carlos VII de Francia recibió a los reyes napolitanos, quienes acababan de perder su reino. Su esposa, María de Anjou, era una mujer muy piadosa y constantemente estaba embarazada; según Chastellain, cronista de la corte del duque de Borgoña, "tenía un rostro que habría infundido miedo incluso en los ingleses". 

Apenas apareció en la corte francesa, Agnès llamó la atención del rey Carlos, quien tenía cuarenta años. No era un hombre agraciado; el cronista Chastellain lo describe como flaco, de constitución débil y una manera extraña de caminar. Sin embargo, era amable, culto y seductor. 

Carlos VII, de Jean Fouquet

Agnès se ganó el apodo de Dame de beauté, Dama de la Belleza, no solo por su apariencia, sino también por ser dueña del castillo de Beauté, obsequiado por el rey Carlos. El amorío provocó un gran escándalo; era la primera vez que un rey de Francia exhibía su relación con una favorita. Chastellain anotó en sus memorias que "ya sea en la mesa, en la cama o en la sala del consejo, ella debe estar siempre a su lado". Incluso entró al servicio de la reina María. Sus cuatro hermanos, Carlos, Luis, Jean y André fueron incorporados a la casa del rey. Su madre recibió una pensión, que mantuvo incluso después de la muerte de Agnès. Su padre murió en 1446. En 1444, además de recibir el castillo de Beauté-sur-Marne, estaba en condiciones de donar una estatuilla de plata cubierta de oro a la iglesia de Loches. El reconocimiento de Agnès como amante real tuvo ramificaciones a largo plazo; estableció una nueva práctica para los reyes franceses y creó oportunidades de ejercer el poder para las mujeres.

Consciente del peligro de su posición, buscó aliados. Uno de ellos fue Pierre de Brézé, senescal de Anjou y de Poitou. Su segundo aliado era Jacques de Coeur, administrador de finanzas y comerciante. Importaba joyas, pieles, seda y objetos preciosos de Oriente. Adelantándose a las técnicas modernas de mercadotecnia, recurrió a la favorita real como "imagen" para su negocio.

La Virgen y el Niño, Jean Fouquet, obra en la que Agnès fue utilizada como modelo. 

De esta manera, la corte francesa dejó atrás su ambiente casi monacal para convertirse en paradigma del lujo y la voluptuosidad. Agnès impuso la moda de depilarse las cejas, lucir escotes y usar ropa interior fina. También fue la primera mujer que utilizó diamantes como adorno personal. La vestimenta de la época no solo era costosa, sino incómoda. Por lo general, las mujeres llevaban gorros cónicos enormes de casi un metro de altura llamados hennin y túnicas de brocado rígido que ceñían sus figuras con tanta fuerza que les costaba respirar. Agnes Sorel tenía ideas bastante diferentes sobre la comodidad y la belleza en la vestimenta, aunque la cola de su vestido era más larga que la de cualquier otra mujer. Su presencia en la corte resultaba escandalosa, pues eclipsaba a la misma reina. 

Agnès, haciendo honor a su sobrenombre, encarnaba el ideal de belleza de su época; rubia, ojos azules, tez muy blanca, cintura estrecha y senos redondos. Jean Chartier dijo que "entre todas las bellezas era la más joven y hermosa del mundo". Incluso sus opositores reconocieron que era una mujer muy hermosa. Tuvo tres hijas con el rey, pero solo dos sobrevivieron a la infancia: Maria y Charlotte de Valois (el hijo de esta, Luis de Brézé, se casó con Diana de Poitiers, otra célebre amante real).

Gracias a la colaboración de Brézé y Jacques Coeur, el reino prosperaba y se fortalecía lo suficiente para un nuevo enfrentamiento con los ingleses. Consciente del odio que inspiraba, Agnès se dedicó a repartir cuantiosas limosnas. Hay cierta comparación entre Juana de Arco, la guerrera que hizo posible la coronación de Carlos VII, y Agnès Sorel, la amante que inspiró al rey vacilante a continuar la lucha contra los invasores ingleses. 

La opinión de los historiadores está dividida respecto a la influencia política de Agnès. Se le atribuye el mérito de haber sacado al rey Carlos de su letargo y convertirlo en un rey dispuesto a expulsar a los ingleses. Auguste Vallet de Viriville apoya esta perspectiva. Fresne de Beaucourt argumenta que, para atribuir ese mérito a Agnès, ella tendría que haber entrado en la vida del rey en la década de 1430, cuando Carlos comenzó a mostrar su temple. Aunque Vallet ubica el idilio en esa década y el nacimiento de Agnès alrededor de 1410, ningún documento la menciona antes de 1444. Por lo tanto, Agnès conoció a un Carlos VII ya transformado. 

Sin embargo, esto no significa que se deba descartar su influencia política. Los documentos de Guillaume Mariette demuestran que Pierre y Agnès eran aliados, siendo esta última un medio seguro para influir en el rey. Esta percepción está respaldada por otras referencias contemporáneas. El más formidable entre sus enemigos era el delfín. Junto con Pierre, Agnès se interpuso en el camino de Luis y sus aliados que querían deponer al rey. La aversión del delfín por Agnès es insinuada en los documentos de Mariette, así como en varias crónicas. Pío II escribió que la causa de la discordia entre Carlos VII y su hijo fue Agnès, a quien Luis llegó a perseguir con su espada.


Muerte

En 1450, con un embarazo avanzado, Agnès viajó a Normandía para encontrarse con el rey, quien libraba la batalla contra los ingleses. Era un viaje inusual y peligroso para una mujer aristocrática y en su condición; se esperaba que guardará reposo de cuatro a seis semanas antes de dar a luz. Sus motivos no están claros. Sin embargo, el cronista Jean Chartier ofrece una explicación: la joven pretendía informar al rey sobre un complot. 

En la abadía de Jumièges sufrió un parto prematuro. El 9 de febrero, a los veintiocho años, Agnès falleció por disentería. No tardaron en correr los rumores de que había sido envenenada. No faltaban sospechosos; el delfín Luis, quien despreciaba a la amante de su padre, o Antoinette de Maignelais, prima de Agnès y su sucesora como favorita real. Cabe señalar que además de ser atendida por Robert Poitevin, médico personal del rey, también estaba presente Etienne Chevalier, médico de cabecera del rey y de Luis. Sin embargo, Jacques de Coeur fue acusado del asesinato y, aunque no se pudo comprobar su culpabilidad, fue acusado de malversación de fondos y no volvió a gozar del favor real. 

Tumba de Agnes en Loches, fuente de imagen

Incluso en sus horas finales, Agnès dio muestras de serenidad. Se cree que sus últimas palabras fueron: "Nada hay más frágil que nuestra propia existencia". Fue enterrada en Loches, mientras que su corazón fue extraído y sepultado en la Abadía de Jumièges.


Exhumación

Su tumba fue reducida en 1777, cuando los canónigos de Loches juzgaron ilógico que una adúltera descansará en el coro de la iglesia. Los restos, encontrados en buen estado, fueron colocados en una urna de 43 centímetros de altura. En 1809, el general François René Jean de Pommereul restauró el mausoleo de Agnès. Idealizándola como heroína nacional, agregó la siguiente inscripción en su tumba: LA ÚNICA AMANTE DIGNA DEL PAÍS, YA QUE EL PRECIO DE SUS FAVORES FUE LA EXPULSIÓN DE LOS INGLESES DE FRANCIA. Este epitafio fue removido después por el obispo de Tours, quien se opuso a tan generoso elogio

En 2005 se realizó otra exhumación, en un estudio multidisciplinar que reunió a 22 investigadores de 18 laboratorios. La urna desprendía un olor dulce, una mezcla de especias y moho. Esto se debe a que, durante el embalsamamiento, llenaron su cuerpo con semillas, bayas y especias aromáticas. El examen de rayos X reveló la ausencia de enfermedad, salvo por una desviación del tabique nasal hacia la derecha. Por lo tanto, es muy probable que la Dama de la Belleza roncara. El bajo depósito de sarro y la ausencia de caries indican una salud bucal relativamente buena. Este estudio permitió identificar fibras vegetales y cárnicas que atestiguan una dieta mixta. Debido a su estado de conservación relativamente bueno, se realizaron numerosos estudios microscópicos sobre la materia orgánica aún presente en la superficie de los huesos, principalmente el cráneo y las costillas. La epidermis de la cara se caracterizó por un contenido pobre en melanina, lo que indica una piel particularmente blanca, además se confirmó el rubio natural de su cabello. 

Rostro de Agnès Sorel, reconstrucción en 3D

Dado el manejo inoportuno de los restos de Agnès Sorel, en un principio solo se presumió la autenticidad. Para obtener certeza, se realizó una datación con carbono. La fecha obtenida coincidía con el año de su muerte, 1450. Luego, se compararon los restos del cráneo con la efigie de Sorel, hecha en vida. Se encontró una perfecta correspondencia entre el cráneo y la escultura: la forma del mentón, la ubicación de los dientes, la posición de los conductos auditivos, la apertura de las fosas nasales, el tamaño de la cavidad nasal y la distancia y forma de las cuencas oculares. El único detalle que no coincidía era la depilación de cejas y línea del cabello que se muestra en los retratos. El estudio microscópico de los restos del cuero cabelludo a nivel de la frente ciertamente revela la depilación, pero no tan pronunciado como se muestra en los retratos. ¿Por qué se depilaba? Algunos han hablado del estilo florentino, una frente más redondeada conforme a los cánones de un muy temprano Renacimiento. La realidad parece ser muy diferente. Agnès tenía unos ojos muy grandes, desproporcionados a su rostro. La depilación de frente le permitió la armonización de sus rasgos. 

Varios laboratorios se encargaron de realizar ensayos básicos a partir del cabello y el vello púbico y axilar encontrados en la urna funeraria, amalgamados con el líquido de descomposición o extraídos directamente del cuero cabelludo. El conjunto de ensayos reveló una concentración muy alta de mercurio en los cabellos. Por otro lado, la microscopía electrónica de barrido semivacío confirmó la ausencia de mercurio en la superficie de las muestras, eliminando así la contaminación post-mortem. La intoxicación debe considerarse aguda y haber precedido a la muerte entre 48 y 72 horas. Por lo tanto, la causa de intoxicación no pudo haber sido causada por una exposición prolongada al mercurio, por ejemplo, en forma de cosméticos. De hecho, las sales de mercurio se han utilizado desde la antigüedad grecorromana como antiparasitarios. Pero las cantidades utilizadas en terapia son normalmente mucho menores (alrededor de 10,000 a 100,000 veces menos que la dosis observada en los apéndices de la piel de Agnès). 

También se encontraron los restos de un feto de siete meses, el cuarto y último hijo de Agnès. Todavía no se sabe si la exposición al mercurio provocó el parto prematuro. El envenenamiento de Agnès ha sido confirmado, sin embargo, nadie puede saber si fue voluntario o no.


Fuentes:

Adams, Tracy (2019) Agnès Sorel: Political Martyr? Disponible: https://www.academia.edu/11417068/Agn%C3%A8s_Sorel_Political_Martyr [22/01/21]

Charlier, Philippe (2006) Qui a tué la Dame de Beauté? Étude scientifique des restes d'Agnès Sorel (1422-1450), Histoire des sciences médicales, no 3,‎ Tome XL, p. 255-263, disponible: https://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhm/hsm/HSMx2006x040x003/HSMx2006x040x003x0255.pdf [22/01/21]

Frank, Hamel (1912) The lady of beauty (Agnes Sorel). Londres: Chapman and Hall. Disponible: https://archive.org/details/ladyofbeautyagne00hameiala/mode/2up [23/01/21]

Hagen, Rose-Marie y Hagen, Rainer (2003) What Great Paintings Say, Volumen 2. Taschen, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=OWe3lPyY_GIC&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/01/21]

Klein, Glenn (2005) Faceting History: Cutting Diamonds and Colored Stones. Xlibris Corporation. Disponible: https://books.google.ca/books?id=9vMCZN1lxM8C&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/01/21]

Queralt, Ma. Pilar (2014) Reinas en la sombra. EDAF. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=UheGBAAAQBAJ&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [21/01/21]

Wellman, Kathleen (2013) Queens and Mistresses of Renaissance France. Yale University Press. Disponible: https://books.google.es/books?id=_AtUPUB6znMC&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [21/01/21]

7 may 2020

Inés de Castro

D. Inés        (...)
                   Yo soy Doña Inés de Castro
                   Cuello de Garza, y me veo, 
                    si vos de Navarra infanta,
                    reina de aqueste hemisferio
                    de Portugal, y casada
                    con el príncipe Don Pedro
                    estoy primero que vos;
                    mirad si mi casamiento
                    será, Infanta, preferido,
                    siendo conmigo y primero.
                    (...) 

Infanta      ¡Oh Inés, cómo os olvidáis
                  que la que cayó del cielo
                  era garza! 
                                      
       (Acto II, Reinar después de morir, Luis Vélez de Guevara) * 


Nació entre 1320 y 1325. Fue hija ilegítima del noble gallego Pedro Fernández de Castro y de la portuguesa Aldonza Soares de Valladares. Tras la muerte de su madre, se fue a vivir al castillo de Peñafiel, donde se asentaba la corte de Juan Manuel, príncipe de Villena. En 1340, Inés se unió al séquito de su prima, Constanza Manuel, quien se casaría con el infante Pedro de Portugal.

Según la leyenda, el infante Pedro quedó prendado de inmediato, no de la mujer destinada a ser su esposa, sino de cierta dama que la acompañaba. Inés era una joven hermosa, rubia y de ojos verdes. Fue apodada "cuello de garza" años después de su muerte. Fernão Lopes afirma en su crónica que un amor como el de Pedro e Inés rara vez se encontraba y lo describe como un romance más parecido al de las obras literarias que a los reales. 
Pedro e Inés (c. siglo XIX o XX), por Ernesto Condeixa 

En un intento por alejar a los amantes, Constanza eligió a su prima como madrina de su hijo, Luis, creando así un "parentesco espiritual" entre Inés y Pedro. Sin embargo, el infante murió una semana después de nacer. Al siguiente año, en 1345, Constanza murió dando a luz al infante Fernando. Alfonso IV, el padre de Pedro, también desaprobaba la relación y desterró a Inés. Pero la joven gallega no se fue tan lejos; se encontraba en la frontera, en Alburquerque, donde permaneció hasta la muerte de Constanza. 

Ahora que era viudo, Pedro pudo consolidar su relación con Inés. Se cree que el matrimonio clandestino tuvo lugar en la Iglesia de São Vicente, en Braganza, con la bendición del obispo de Guarda. Se retiraron a Coímbra, donde vivieron como pareja abiertamente. De la unión nacieron cuatro hijos: Alfonso, (fallecido poco después de nacer), Beatriz, Juan y Dionisio. Si la unión era legitimada, tendrían derecho al trono, lo cual era un riesgo para el futuro Fernando I, hijo de Constanza. El rey Alfonso temía que alguno de estos vástagos de dudosa legitimidad ascendiera al trono y fuera manipulado por los ambiciosos hermanos de Inés. Incluso se llegó a decir que los partidarios de Inés pretendían eliminar al infante Fernando. Estas razones fueron suficientes para que Alfonso IV iniciará un complot contra la dama gallega. 

El 7 de enero de 1355, mientras el infante Pedro estaba de cacería, el rey Alfonso se presentó en la Quinta das Lágrimas de Coímbra, acompañado por los consejeros que llevarían a cabo la ejecución.

Inés y sus hijos a los pies del rey de Portugal (1822), Eugénie Servières

Al enterarse de la llegada del rey, Inés se rodeó de sus hijos y suplicó piedad, con la esperanza de que el corazón del monarca se ablandara al ver a sus nietos. Alfonso se mostró incapaz de ajusticiar a una inocente, por lo que abandonó el lugar. No obstante, tres caballeros le solicitaron permiso para regresar y llevar a cabo la sentencia. Sus nombres eran: Alvaro Gonçalves, Pedro Coello y Diego López Pacheco. La desafortunada mujer fue degollada frente a sus hijos. Al enterarse del brutal asesinato de su amada, el príncipe Pedro se levantó en armas contra su padre, lo cual sumió a Portugal en una guerra civil. 

Gracias a la intervención de la reina y el arzobispo de Braga, padre e hijo llegaron a un acuerdo. Pedro se comprometía a perdonar a los asesinos de Inés, mientras que el rey haría lo mismo con los que participaron en la rebelión. A la muerte de Alfonso IV en 1357, Pedro ascendió al trono. En junio de 1360, el nuevo rey declaró con las manos puestas en los Evangelios que siete años atrás, en fecha indeterminada, había recibido a Inés de Castro como su mujer por palabras de presencia, y que había mantenido secreto este enlace por temor a su padre. 

Asesinato de Inés de Castro (ca. 1901/04), Columbano Bordalo Pinheiro

Faltando al acuerdo de paz, el rey Pedro decidió castigar a los asesinos de Inés. Mediante un acuerdo con el rey de Castilla, ambos acordaron el intercambio de exiliados. Diego López Pacheco logró huir de Castilla, pero Pedro Coello y Álvaro González fueron entregados a Portugal. Al primero le fue arrancado el corazón por el pecho y al segundo por la espalda. López Pacheco, quien se refugió en Francia, fue perdonado tiempo después. 

Desconocido - Ciência Hoje, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1539440

De Marcio - Mosteiro de Alcobaça, CC BY 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32871968

La historia y la leyenda se entretejen, pues se cuenta que el rey Pedro mandó exhumar el cadáver de Inés y lo colocó en el trono para que sus cortesanos le rindieran honores. Incluso narran que el rey contrajo nupcias con el esqueleto. Sin embargo, los cronistas no mencionan nada acerca de esta insólita ceremonia. Fernão Lopes señala que los restos de Inés fueron trasladados con gran solemnidad desde el monasterio de Santa Clara de Coímbra hasta el de Alcobaça, donde actualmente descansan ambos amantes, en un magnífico sepulcro de estilo gótico.

La coronación de Inés de Castro (1849), Pierre-Charles Comte

El romance de Inés y Pedro ha inspirado a numerosos artistas. Reinar después de morir (1640), de Luis Vélez de Guevara; en el canto III de Os Lusíadas (1572), de Luís de Camões; Nise lastimosa y Nise laureada (1577) de Jerónimo Bermúdez. Destacan también las escritoras Aphra Behn o Madame de Genlis. Su historia ha sido narrada también a través de la ópera y el ballet. 

Fuentes:
Queralt del Hierro, M., "Inés de Castro", Real Academia de la Historia, disponible en http://dbe.rah.es/biografias/12807/ines-de-castro [20/04/20]

Baquero Moreno, H., "Pedro I de Portugal", Real Academia de la Historia, disponible en http://dbe.rah.es/biografias/13870/pedro-i-de-portugal [06/05/20]


16 oct 2019

Diana de Poitiers, el gran amor de Enrique II de Francia



En 1526, dos niños viajaban rumbo a la corte española. El rey Francisco I de Francia había sido capturado en la batalla de Pavía y como condición para su liberación tendría que entregar a sus hijos en calidad de rehenes. Dos niños de ocho y siete años, que no hace mucho habían perdido a su madre. Mientras que la corte enfocaba su atención en el delfín, una hermosa dama de veinticinco años reparó en la angustia del pequeño Enrique. Conmovida, se acercó y le dio un beso en la frente. El recuerdo de aquel beso de despedida acompañaría al niño durante los años de cautiverio. 


¿Quién era aquella mujer que con un simple gesto de cariño dio origen a una gran historia de amor? Nacida en septiembre de 1499, era hija de Jean de Poitiers, señor de Saint-Vallier. Pasó sus primeros años al servicio de Ana, la formidable hija de Luis XI. 

A los quince años fue casada con un hombre 39 años mayor, Luis de Bréze, gran senescal de Normandía, quien, curiosamente, era nieto de Carlos VII y Agnès Sorel, la primera maitresse en titre de la historia. Con Luis tuvo dos hijas, Françoise y Louise. A pesar de la diferencia de edad, tuvieron una relación afectuosa. En 1531, Luis de Bréze murió; Diana no volvería a casarse. A sus treinta años, poseía una belleza exquisita y altas posibilidades de granjearse una segunda unión. Pero la gran senescala de Normandía decidió permanecer viuda; vistió de luto (blanco y negro), añadió la antorcha encendida a su escudo (símbolo de viudez) y dedicó a su marido un espléndido mausoleo en Rouen, obra de Jean Goujon, con la siguiente inscripción:

«Luis de Brézé. Diana de Poitiers mandó construir esta tumba, conmovida por la muerte de su esposo. Fue su inseparable y más fiel esposa en el lecho matrimonial, y por ello aquí será enterrada»


Después de cuatro años y medio de cautiverio en España, los príncipes regresaron a Francia, acompañados por la nueva esposa de su padre, Leonor de Austria, a quien Diana serviría, como anteriormente había hecho con Luisa de Saboya y la reina Claudia. Durante los festejos en honor a la reina Leonor, los príncipes participaron en un torneo. Según la costumbre, los participantes elegían a una dama a la cual rendir homenaje. El delfín escogió a su madrastra, mientras que Enrique, de doce años, eligió a Diana.

Algo interesante en las crónicas respecto a Diana, es que muchos coinciden en que era hermosa, incluso en sus años maduros. ¿Cuál era el secreto de tan célebre belleza? Parece ser que, para la época, Diana estaba muy avanzada en cuanto a higiene y cuidado personal. Era alta, esbelta y con una figura armoniosa que mantuvo hasta sus últimos años. Un contemporáneo suyo relató que la bella viuda bebía oro líquido, leyenda que, en vista de los análisis de sus restos, resulta ahora más cercana a la verdad. Se bañaba todos los días, comía moderadamente y se ejercitaba con regularidad. Cuando montaba a caballo, se ponía una máscara para proteger su rostro de las ramas.

En 1533, Enrique se casó con Catalina de Médici, sobrina del papá Clemente VII. Ambos tenían catorce años. La joven italiana no causaba entusiasmo en Enrique, pero ambos cumplieron con su deber de Estado. En ese entonces, Diana y Enrique todavía no eran amantes, pero ya era evidente la adoración que el joven sentía por ella. Catalina tuvo que sufrir en silencio los afectos que su marido profesaba a esa mujer veinte años mayor que él. 


Enrique II

Hubo cierta rivalidad entre Diana de Poitiers y Ana, duquesa de Étampes, la amante de Francisco I. Eran muy diferentes entre sí. Ana alardeaba de su posición, mientras que Diana prefería ser discreta. Catalina de Médici se vio obligada a ser cortés con ambas favoritas, para así estar en buenos términos con su esposo y su suegro.

En 1536, falleció Francisco, el delfín, con lo cual, Enrique y Catalina se convertían en herederos de la corona a la edad de diecisiete años. Fue en esta época cuando la relación del nuevo delfín y Diana tomó un rumbo diferente, más allá de los límites del amor cortés. Catalina, que sentía afición por la magia y la nigromancia, llegó a creer que Diana mantenía embrujado a su marido. ¿Cómo podía un hombre joven y fogoso desear a una mujer que ya rondaba los cuarenta? Lo cierto es que Diana era más que una cara bonita; tenía una mente cultivada, ingenio y elegancia que fascinaban a más de uno en la corte. 

Aunada a la humillación sufrida por la presencia de Diana, Catalina padecía la angustia de no concebir hijos. Pasaron diez años de matrimonio sin poder lograr un embarazo, por lo que empezó a temer la posibilidad de un repudio. Durante ese tiempo, Enrique tuvo un hijo ilegítimo, quedando claro que el problema de fertilidad no era suyo. Durante este trance, Catalina contó con una inesperada aliada. Diana era consciente de que lo más conveniente para las dos era que se logrará un embarazo. La favorita real no podía arriesgarse a que Catalina fuese repudiada y llegará a ocupar su lugar una consorte menos sumisa. Y tal vez, más joven y bella, que la despojara del amor del delfín. Así pues, Diana alentó a su regio amante para que cumpliera sus obligaciones maritales. Tras diez años de matrimonio y para sorpresa de todos, Catalina dio a luz a su primer hijo, nombrado Francisco en honor al rey.

La situación de Catalina de Médici no mejoró cuando, en 1547, Enrique sucedió a su padre Francisco I en el trono. Incluso en la coronación, Enrique ostentó la media luna plateada, símbolo que Diana había tomado de la virginal diosa de la caza. Con la muerte de Francisco, Diana había ganado la batalla contra la duquesa de Étampes, quien pronto fue expulsada de la corte. Las joyas y propiedades de la antigua favorita pasaron, no a las manos de la nueva reina, sino a las de Diana. Poco después, fue nombrada duquesa de Valentinois y obtuvo el Chenonceau, una exquisita edificación de la que no se pueden perder al visitar los castillos del Loira. La reina tuvo que soportar, además, el hecho de que Diana impusiera modas en la corte. Aparte, se había convertido en consejera real, pues Enrique II consultaba sus asuntos con ella. Catalina solamente pudo competir con Diana en el terreno político, ya que, cuando el rey partió a la guerra, Catalina ejerció como regente, demostrando astucia y capacidad para gobernar. La influencia de Diana perduró hasta que, en 1559, el rey Enrique falleció en un accidente de justa. Esta vez, la reina Catalina había ganado la batalla. Se dice que, a sus sesenta años, Diana se mantenía tan radiante como cuando inició sus amores con el rey.



Fuente:
Conquero, D. (2018). Amores contra el tiempo. 1st ed. [ebook] Barcelona: Planeta, pp.17-42. Available at: https://www.planetadelibros.com [Accessed 15 Oct. 2019].

22 mar 2015

Isabel de Solís, la cautiva de Granada


 El Harem. Cuadro de Frederick Arthur Bridgman

La vida de Isabel de Solís está rodeada de enigmas. Ni siquiera se tiene la certeza de que ese fuera su verdadero nombre antes de su captura o si era de origen noble. Fue una esclava cristiana que enamoró al emir Muley Hacén y, según los cronistas, tuvo influencia en la caída de Granada.

De acuerdo con la crónica de Hernando de Baeza, quien vivió en la corte granadina, el sultán organizó un ataque contra un pueblo de Aguilar el 29 de septiembre de 1471. Unos niños que llevaban a sus animales a abrevar en la fuente fueron capturados. Entre ellos estaba una niña de entre diez y doce años, que fue llevada a Granada para ser vendida. 1 Entró al servicio de la hija del emir y se dedicó a barrer los pisos de las habitaciones reales.


Abu l-Hasan, o Muley Hacén, como lo llamaban los cristianos, se fijó en ella. Cuando las mujeres del harén descubrieron que la chica había sido llevada a la cámara del sultán, le dieron una severa golpiza, hasta dejarla medio muerta. Abu l-Hasan, creyendo que su esposa había ordenado la agresión, estaba angustiado. Ordenó que se confeccionará ropa hermosa para la niña y le dio magníficas joyas de una reina; ordenó a sus súbditos que reverenciarán a "la Romía", que era el nombre utilizado para describir a una mujer cristiana que se convertía al islam. La joven cristiana seguramente era Isabel de Solís, hija del alcaide de La Higuera de Martos, Sancho Jiménez de Solís. Se convirtió al Islam y tomó el nombre de Zoraya. 2

La leyenda en torno a Zoraya hace mención de una deslumbrante belleza que hechizó al sultán, aunque Hernando de Baeza no ofrece una descripción de su apariencia. Incluso la describe como una mujer de mal gesto. Ella cautivó a Muley Hacén, quien le dio tierras, casas y una posición privilegiada en la corte. Se alega que el emir sobornó a algunos jueces para legalizar su nuevo matrimonio, lo que creó un resentimiento furioso en Fátima (Aixa, en la tradición española) y sus hijos. Le dio a Zoraya el palacio de Daralcotola (en la Alcazaba Cadima del Albaicín) como residencia personal. El sultán lo compró expresamente para ella y se hicieron mejoras antes de que se mudara. Baeza narra que, a partir de entonces, el sultán hizo su vida junto a Zoraya, la reconoció como reina y no habló ni vio a Fátima nunca más. Para una noble orgullosa como la madre de Boabdil, tal insulto debió ser intolerable. Las crónicas hacen hincapié en los celos amargos de Fátima, al ser despreciada como reina por su esposo, y ser sustituida por una cristiana renegada y sin estatus social. 3

Torre de la Cautiva, "Torre situada en el camino de ronda de la muralla, fue conocida en el siglo XVI como de Torre de la Ladrona y de la Sultana. Se cambió su nombre por el de la Cautiva porque se pensaba que en ella vivió Doña Isabel de Solís..." *

Zoraya fue considerada el catalizador de la crisis en Granada. Por ejemplo, el cronista judío Capsali escribió desde el exilio: 
Un día, el rey miraba por la ventana y vio a una joven que sus sirvientes se habían llevado de Sefarad. La niña era muy hermosa y agradable a la vista, por lo que le habían dado el nombre de Turayya [Zoraya], que significa "Lámpara" en la lengua de Ismael. Y el rey desea ardientemente su belleza ... Y la escondió durante muchos días, porque era una humillación que el rey trajera una concubina a su casa y tomara a otras mujeres en lugar de su esposa. 4
Zoraya, cuyo nombre significa "Lucero del alba", probablemente se casó con el sultán entre 1474 y 1475. Vivió en Daralcotola hasta 1483, cuando la batalla de Lucena dio lugar a la prisión del príncipe Muḥammad (Boabdil) y a la salida de Fátima de la Alhambra. A partir de ese momento, Zoraya se instaló en la Alhambra como esposa del sultán. De esta unión nacieron dos hijos varones. Su padre les dotó de bienes, provenientes de la herencia de una de sus tías. Recibieron entre otras propiedades el Cortijo de Arenales y la heredad de Dar Aldefla. 5

Aunque la creencia popular es que Fátima, como esposa despechada, orilló a los Abencerrajes a la guerra civil, lo cierto es que esas discordias no eran algo nuevo en el reino nazarí. El propio Muley se había rebelado contra su padre en 1464, apoyado por los Abencerrajes. A diferencia de los reinos cristianos, el reino nazarí no tenía unas reglas muy claras en cuanto al derecho de sucesión al trono. Cuando Muley Hacén accedió al trono, no parecía que el fin estuviera tan cerca. Fue una etapa relativamente próspera. 
El nuevo sultán reprimió duramente a los Abencerrajes, cuyas intrigas tenían el fin de sustituir al monarca que no les convenía. En 1482, la conquista de Alhama por parte de los cristianos marca un punto de inflexión. El prestigio de Muley Hacén se diluye. Los Abencerrajes aprovechan esta situación y prestan su apoyo a Boabdil, quien accede al trono ese mismo año. 6

La reina Zoraya permaneció con su esposo hasta finales de 1485, cuando Muley Hacén dio su último respiro. Su cuñado, el Zagal, subió al trono, enfrentándose a la guerra con Castilla y al conflicto con su sobrino. Zoraya y sus hijos continuaron viviendo en la corte granadina bajo la protección del Zagal, hasta que él decidió capitular con los Reyes Católicos. El 2 de enero de 1492, Boabdil entregó Granada. Los hijos de Zoraya y el difunto emir, Saad ben Ali y Nasr ben Ali, fueron bautizados y tomaron los nombres de sus padrinos: el rey Fernando y el príncipe Juan. 
Salida de la familia de Boabdil de la Alhambra, Manuel Gómez-Moreno González, circa 1880.

Algunos documentos conservados en el archivo de Simancas demuestran que Zoraya todavía era musulmana en el verano de 1494, cuando vivía en la ciudad de Córdoba. Seis años después, el Tesorero, Gonzalo de Baeza, señaló en sus registros la provisión de una cantidad de tela flamenca e inglesa para una doña Isabel de Granada y sus sirvientes, que acababan de convertirse al cristianismo. El autor López de Coca no cree que se refiera a la ex reina de Granada, sino a alguna princesa nazarí que recibió el nombre bautismal de Isabel. Es probable que Zoraya regresará a la fe cristiana antes de 1500, ya que sus hijos y los Reyes Católicos la presionaron para que lo hiciera. 7

Después de vivir por un breve periodo en Córdoba, con el cambio de siglo, Isabel se estableció en Sevilla. Algunas cuentas municipales de 1501 se refieren a reparaciones viales en curso "frente a la casa donde vivía la ex reina de Granada, cerca de la casa del duque" (de Medina Sidonia). Gracias a la copia de un poder notarial fechado el 23 de marzo de 1501, se sabe que Isabel seguía viva y radicando en Sevilla, que dice así: "Doña Isabel, madre de los infantes de Granada, yo siendo habitante de la parroquia de San Miguel en la más leal ciudad de Sevilla...". Ella no pudo firmar el poder, ya que no sabía escribir. El escritor Pozo Felguera menciona que Isabel de Solís se convirtió en dama de la reina Isabel I. Sus hijos fueron colmados de prebendas y posesiones, pero lo más alejadas posible de Granada. 9

La Corona de Castilla se encargó de la manutención de la ex reina granadina. En 1504, al morir la reina de Castilla, Isabel de Solís cobraba 150.000 maravedís anuales como ayuda a su costa, cantidad que rebajada en un tercio, continuará cobrando en los años siguientes. Sus hijos disfrutaban de una asignación anual de medio millón de maravedís. Se sabe que su hijo, don Fernando de Granada, contrajo matrimonio con Mencía de la Vega. No tuvo descendencia y murió en 1512 en Burgos. Su hermano Juan se casó con Beatriz de Carvajal y, ya viudo, con María de Toledo, quien le dio numerosa descendencia. 10


Ahora comentaré sobre dos representaciones de Isabel de Solís: en la serie Isabel y en Réquiem por Granada. En ambas series, la cautiva es de origen noble, su padre es comendador de Martos, están comprometidas y son secuestradas durante el reinado de Isabel I (en realidad ocurrió cuando Enrique IV estaba en el poder).  En Nani Jiménez (serie Isabel) vemos a una joven gentil e inocente. Es una súbdita leal, una hija abnegada y una novia ilusionada con su boda. La actriz Gioia Scola, en cambio, nos presenta a una mujer rebelde y de carácter muy fuerte, renuente a casarse con un hombre que le ha impuesto su padre. Incluso, ama a otro, con quien ya ha tenido encuentros sexuales. Isabel de Solís es descrita como una belleza rubia. Sin embargo, ambas actrices tienen el cabello oscuro. Nani Jiménez tiene una apariencia angelical, mientras que la de Gioia es más del tipo voluptuoso.
 

Respecto al romance, se podría que en Réquiem por Granada tuvo mejor desarrollo. Al principio, ella trata con desprecio al emir, como es natural, tomando en cuenta su situación. Tiempo después, se convierte en su compañera inseparable. En la serie cuentan que, antes de ser capturada, Isabel admiraba a Muley Hacén por las historias sobre sus hazañas, lo cual podría explicar su posterior enamoramiento. En Isabel, ocurre de un día para otro. Sin embargo, está más apegada a la historia real, mientras que en Réquiem muestran a Isabel como amante de Boabdil.


Fuentes:
1 Drayson, E. (2017), "The Moor's Last Stand: How Seven Centuries of Muslim Rule in Spain Came to an End", Profile Books, disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=pYrcDAAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [17/04/2020]
2 Ídem.
3 Ídem. 

4 López de Coca, J.E, "The Making of Isabel de Solis" en "Medieval Spain: Culture, Conflict and Coexistence" Collins, R. y Goodman, A., (2002), disponible https://books.google.com.mx/books?id=tjGHDAAAQBAJ&lpg=PA233&dq=isabel%20de%20solis%20hernando%20de%20baeza&pg=PA229#v=onepage&q&f=false [18/04/20] 

5 Caunedo del Potro, B. "Soraya", Real Academia de la Historia, disponible en http://dbe.rah.es/biografias/6636/soraya [18/04/20]
6 Ídem.

7 López de Coca, J.E, (2002)

8 Ídem.

9 Pozo Felguera, G. (2017), "¿Dónde están los descendientes de los emires del Reino de Granada?", en El Independiente de Granada, 1 de Octubre de 2017, disponible en https://www.elindependientedegranada.es/cultura/donde-estan-descendientes-emires-reino-granada [18/04/20]

10 Caunedo del Potro, B.

https://www.alhambradegranada.org/es/info/torresyalhambraalta/torredelacautiva.asp