28 mar 2022
Barbara Radziwill, reina de Polonia
22 ene 2021
Agnès Sorel, la primera amante real
Dame de beauté
Nació en 1422 en Fromenteau, una pequeña población de la Turena. Su padre era un militar, Jean Seurelle y su madre, Catherine de Maignelais, pertenecía a la nobleza rural. La pareja formaba parte de la corte de Renato I de Nápoles (hermano de María de Anjou) e Isabel de Lorena. Se sabe poco sobre los primeros años de Agnès. Es mencionada hasta 1444 en las cuentas de Isabel de Lorena: "Agnès Sorelle", como dama, recibía diez libras, colocándola en el extremo inferior de la escala de asalariados.
En 1443, Carlos VII de Francia recibió a los reyes napolitanos, quienes acababan de perder su reino. Su esposa, María de Anjou, era una mujer muy piadosa y constantemente estaba embarazada; según Chastellain, cronista de la corte del duque de Borgoña, "tenía un rostro que habría infundido miedo incluso en los ingleses".
Apenas apareció en la corte francesa, Agnès llamó la atención del rey Carlos, quien tenía cuarenta años. No era un hombre agraciado; el cronista Chastellain lo describe como flaco, de constitución débil y una manera extraña de caminar. Sin embargo, era amable, culto y seductor.
Agnès se ganó el apodo de Dame de beauté, Dama de la Belleza, no solo por su apariencia, sino también por ser dueña del castillo de Beauté, obsequiado por el rey Carlos. El amorío provocó un gran escándalo; era la primera vez que un rey de Francia exhibía su relación con una favorita. Chastellain anotó en sus memorias que "ya sea en la mesa, en la cama o en la sala del consejo, ella debe estar siempre a su lado". Incluso entró al servicio de la reina María. Sus cuatro hermanos, Carlos, Luis, Jean y André fueron incorporados a la casa del rey. Su madre recibió una pensión, que mantuvo incluso después de la muerte de Agnès. Su padre murió en 1446. En 1444, además de recibir el castillo de Beauté-sur-Marne, estaba en condiciones de donar una estatuilla de plata cubierta de oro a la iglesia de Loches. El reconocimiento de Agnès como amante real tuvo ramificaciones a largo plazo; estableció una nueva práctica para los reyes franceses y creó oportunidades de ejercer el poder para las mujeres.
Consciente del peligro de su posición, buscó aliados. Uno de ellos fue Pierre de Brézé, senescal de Anjou y de Poitou. Su segundo aliado era Jacques de Coeur, administrador de finanzas y comerciante. Importaba joyas, pieles, seda y objetos preciosos de Oriente. Adelantándose a las técnicas modernas de mercadotecnia, recurrió a la favorita real como "imagen" para su negocio.
De esta manera, la corte francesa dejó atrás su ambiente casi monacal para convertirse en paradigma del lujo y la voluptuosidad. Agnès impuso la moda de depilarse las cejas, lucir escotes y usar ropa interior fina. También fue la primera mujer que utilizó diamantes como adorno personal. La vestimenta de la época no solo era costosa, sino incómoda. Por lo general, las mujeres llevaban gorros cónicos enormes de casi un metro de altura llamados hennin y túnicas de brocado rígido que ceñían sus figuras con tanta fuerza que les costaba respirar. Agnes Sorel tenía ideas bastante diferentes sobre la comodidad y la belleza en la vestimenta, aunque la cola de su vestido era más larga que la de cualquier otra mujer. Su presencia en la corte resultaba escandalosa, pues eclipsaba a la misma reina.
Agnès, haciendo honor a su sobrenombre, encarnaba el ideal de belleza de su época; rubia, ojos azules, tez muy blanca, cintura estrecha y senos redondos. Jean Chartier dijo que "entre todas las bellezas era la más joven y hermosa del mundo". Incluso sus opositores reconocieron que era una mujer muy hermosa. Tuvo tres hijas con el rey, pero solo dos sobrevivieron a la infancia: Maria y Charlotte de Valois (el hijo de esta, Luis de Brézé, se casó con Diana de Poitiers, otra célebre amante real).
Gracias a la colaboración de Brézé y Jacques Coeur, el reino prosperaba y se fortalecía lo suficiente para un nuevo enfrentamiento con los ingleses. Consciente del odio que inspiraba, Agnès se dedicó a repartir cuantiosas limosnas. Hay cierta comparación entre Juana de Arco, la guerrera que hizo posible la coronación de Carlos VII, y Agnès Sorel, la amante que inspiró al rey vacilante a continuar la lucha contra los invasores ingleses.
La opinión de los historiadores está dividida respecto a la influencia política de Agnès. Se le atribuye el mérito de haber sacado al rey Carlos de su letargo y convertirlo en un rey dispuesto a expulsar a los ingleses. Auguste Vallet de Viriville apoya esta perspectiva. Fresne de Beaucourt argumenta que, para atribuir ese mérito a Agnès, ella tendría que haber entrado en la vida del rey en la década de 1430, cuando Carlos comenzó a mostrar su temple. Aunque Vallet ubica el idilio en esa década y el nacimiento de Agnès alrededor de 1410, ningún documento la menciona antes de 1444. Por lo tanto, Agnès conoció a un Carlos VII ya transformado.
Sin embargo, esto no significa que se deba descartar su influencia política. Los documentos de Guillaume Mariette demuestran que Pierre y Agnès eran aliados, siendo esta última un medio seguro para influir en el rey. Esta percepción está respaldada por otras referencias contemporáneas. El más formidable entre sus enemigos era el delfín. Junto con Pierre, Agnès se interpuso en el camino de Luis y sus aliados que querían deponer al rey. La aversión del delfín por Agnès es insinuada en los documentos de Mariette, así como en varias crónicas. Pío II escribió que la causa de la discordia entre Carlos VII y su hijo fue Agnès, a quien Luis llegó a perseguir con su espada.
Muerte
En 1450, con un embarazo avanzado, Agnès viajó a Normandía para encontrarse con el rey, quien libraba la batalla contra los ingleses. Era un viaje inusual y peligroso para una mujer aristocrática y en su condición; se esperaba que guardará reposo de cuatro a seis semanas antes de dar a luz. Sus motivos no están claros. Sin embargo, el cronista Jean Chartier ofrece una explicación: la joven pretendía informar al rey sobre un complot.
En la abadía de Jumièges sufrió un parto prematuro. El 9 de febrero, a los veintiocho años, Agnès falleció por disentería. No tardaron en correr los rumores de que había sido envenenada. No faltaban sospechosos; el delfín Luis, quien despreciaba a la amante de su padre, o Antoinette de Maignelais, prima de Agnès y su sucesora como favorita real. Cabe señalar que además de ser atendida por Robert Poitevin, médico personal del rey, también estaba presente Etienne Chevalier, médico de cabecera del rey y de Luis. Sin embargo, Jacques de Coeur fue acusado del asesinato y, aunque no se pudo comprobar su culpabilidad, fue acusado de malversación de fondos y no volvió a gozar del favor real.
Incluso en sus horas finales, Agnès dio muestras de serenidad. Se cree que sus últimas palabras fueron: "Nada hay más frágil que nuestra propia existencia". Fue enterrada en Loches, mientras que su corazón fue extraído y sepultado en la Abadía de Jumièges.
Exhumación
Su tumba fue reducida en 1777, cuando los canónigos de Loches juzgaron ilógico que una adúltera descansará en el coro de la iglesia. Los restos, encontrados en buen estado, fueron colocados en una urna de 43 centímetros de altura. En 1809, el general François René Jean de Pommereul restauró el mausoleo de Agnès. Idealizándola como heroína nacional, agregó la siguiente inscripción en su tumba: LA ÚNICA AMANTE DIGNA DEL PAÍS, YA QUE EL PRECIO DE SUS FAVORES FUE LA EXPULSIÓN DE LOS INGLESES DE FRANCIA. Este epitafio fue removido después por el obispo de Tours, quien se opuso a tan generoso elogio.
En 2005 se realizó otra exhumación, en un estudio multidisciplinar que reunió a 22 investigadores de 18 laboratorios. La urna desprendía un olor dulce, una mezcla de especias y moho. Esto se debe a que, durante el embalsamamiento, llenaron su cuerpo con semillas, bayas y especias aromáticas. El examen de rayos X reveló la ausencia de enfermedad, salvo por una desviación del tabique nasal hacia la derecha. Por lo tanto, es muy probable que la Dama de la Belleza roncara. El bajo depósito de sarro y la ausencia de caries indican una salud bucal relativamente buena. Este estudio permitió identificar fibras vegetales y cárnicas que atestiguan una dieta mixta. Debido a su estado de conservación relativamente bueno, se realizaron numerosos estudios microscópicos sobre la materia orgánica aún presente en la superficie de los huesos, principalmente el cráneo y las costillas. La epidermis de la cara se caracterizó por un contenido pobre en melanina, lo que indica una piel particularmente blanca, además se confirmó el rubio natural de su cabello.
Dado el manejo inoportuno de los restos de Agnès Sorel, en un principio solo se presumió la autenticidad. Para obtener certeza, se realizó una datación con carbono. La fecha obtenida coincidía con el año de su muerte, 1450. Luego, se compararon los restos del cráneo con la efigie de Sorel, hecha en vida. Se encontró una perfecta correspondencia entre el cráneo y la escultura: la forma del mentón, la ubicación de los dientes, la posición de los conductos auditivos, la apertura de las fosas nasales, el tamaño de la cavidad nasal y la distancia y forma de las cuencas oculares. El único detalle que no coincidía era la depilación de cejas y línea del cabello que se muestra en los retratos. El estudio microscópico de los restos del cuero cabelludo a nivel de la frente ciertamente revela la depilación, pero no tan pronunciado como se muestra en los retratos. ¿Por qué se depilaba? Algunos han hablado del estilo florentino, una frente más redondeada conforme a los cánones de un muy temprano Renacimiento. La realidad parece ser muy diferente. Agnès tenía unos ojos muy grandes, desproporcionados a su rostro. La depilación de frente le permitió la armonización de sus rasgos.
Varios laboratorios se encargaron de realizar ensayos básicos a partir del cabello y el vello púbico y axilar encontrados en la urna funeraria, amalgamados con el líquido de descomposición o extraídos directamente del cuero cabelludo. El conjunto de ensayos reveló una concentración muy alta de mercurio en los cabellos. Por otro lado, la microscopía electrónica de barrido semivacío confirmó la ausencia de mercurio en la superficie de las muestras, eliminando así la contaminación post-mortem. La intoxicación debe considerarse aguda y haber precedido a la muerte entre 48 y 72 horas. Por lo tanto, la causa de intoxicación no pudo haber sido causada por una exposición prolongada al mercurio, por ejemplo, en forma de cosméticos. De hecho, las sales de mercurio se han utilizado desde la antigüedad grecorromana como antiparasitarios. Pero las cantidades utilizadas en terapia son normalmente mucho menores (alrededor de 10,000 a 100,000 veces menos que la dosis observada en los apéndices de la piel de Agnès).
También se encontraron los restos de un feto de siete meses, el cuarto y último hijo de Agnès. Todavía no se sabe si la exposición al mercurio provocó el parto prematuro. El envenenamiento de Agnès ha sido confirmado, sin embargo, nadie puede saber si fue voluntario o no.
Fuentes:
Adams, Tracy (2019) Agnès Sorel: Political Martyr? Disponible: https://www.academia.edu/11417068/Agn%C3%A8s_Sorel_Political_Martyr [22/01/21]
Charlier, Philippe (2006) Qui a tué la Dame de Beauté? Étude scientifique des restes d'Agnès Sorel (1422-1450), Histoire des sciences médicales, no 3, Tome XL, p. 255-263, disponible: https://www.biusante.parisdescartes.fr/sfhm/hsm/HSMx2006x040x003/HSMx2006x040x003x0255.pdf [22/01/21]
Frank, Hamel (1912) The lady of beauty (Agnes Sorel). Londres: Chapman and Hall. Disponible: https://archive.org/details/ladyofbeautyagne00hameiala/mode/2up [23/01/21]
Hagen, Rose-Marie y Hagen, Rainer (2003) What Great Paintings Say, Volumen 2. Taschen, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=OWe3lPyY_GIC&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/01/21]
Klein, Glenn (2005) Faceting History: Cutting Diamonds and Colored Stones. Xlibris Corporation. Disponible: https://books.google.ca/books?id=9vMCZN1lxM8C&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/01/21]
Queralt, Ma. Pilar (2014) Reinas en la sombra. EDAF. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=UheGBAAAQBAJ&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [21/01/21]
Wellman, Kathleen (2013) Queens and Mistresses of Renaissance France. Yale University Press. Disponible: https://books.google.es/books?id=_AtUPUB6znMC&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [21/01/21]
7 may 2020
Inés de Castro
Queralt del Hierro, M., "Inés de Castro", Real Academia de la Historia, disponible en http://dbe.rah.es/biografias/12807/ines-de-castro [20/04/20]
16 oct 2019
Diana de Poitiers, el gran amor de Enrique II de Francia

¿Quién era aquella mujer que con un simple gesto de cariño dio origen a una gran historia de amor? Nacida en septiembre de 1499, era hija de Jean de Poitiers, señor de Saint-Vallier. Pasó sus primeros años al servicio de Ana, la formidable hija de Luis XI.
A los quince años fue casada con un hombre 39 años mayor, Luis de Bréze, gran senescal de Normandía, quien, curiosamente, era nieto de Carlos VII y Agnès Sorel, la primera maitresse en titre de la historia. Con Luis tuvo dos hijas, Françoise y Louise. A pesar de la diferencia de edad, tuvieron una relación afectuosa. En 1531, Luis de Bréze murió; Diana no volvería a casarse. A sus treinta años, poseía una belleza exquisita y altas posibilidades de granjearse una segunda unión. Pero la gran senescala de Normandía decidió permanecer viuda; vistió de luto (blanco y negro), añadió la antorcha encendida a su escudo (símbolo de viudez) y dedicó a su marido un espléndido mausoleo en Rouen, obra de Jean Goujon, con la siguiente inscripción:
«Luis de Brézé. Diana de Poitiers mandó construir esta tumba, conmovida por la muerte de su esposo. Fue su inseparable y más fiel esposa en el lecho matrimonial, y por ello aquí será enterrada»
Después de cuatro años y medio de cautiverio en España, los príncipes regresaron a Francia, acompañados por la nueva esposa de su padre, Leonor de Austria, a quien Diana serviría, como anteriormente había hecho con Luisa de Saboya y la reina Claudia. Durante los festejos en honor a la reina Leonor, los príncipes participaron en un torneo. Según la costumbre, los participantes elegían a una dama a la cual rendir homenaje. El delfín escogió a su madrastra, mientras que Enrique, de doce años, eligió a Diana.
Algo interesante en las crónicas respecto a Diana, es que muchos coinciden en que era hermosa, incluso en sus años maduros. ¿Cuál era el secreto de tan célebre belleza? Parece ser que, para la época, Diana estaba muy avanzada en cuanto a higiene y cuidado personal. Era alta, esbelta y con una figura armoniosa que mantuvo hasta sus últimos años. Un contemporáneo suyo relató que la bella viuda bebía oro líquido, leyenda que, en vista de los análisis de sus restos, resulta ahora más cercana a la verdad. Se bañaba todos los días, comía moderadamente y se ejercitaba con regularidad. Cuando montaba a caballo, se ponía una máscara para proteger su rostro de las ramas.
En 1533, Enrique se casó con Catalina de Médici, sobrina del papá Clemente VII. Ambos tenían catorce años. La joven italiana no causaba entusiasmo en Enrique, pero ambos cumplieron con su deber de Estado. En ese entonces, Diana y Enrique todavía no eran amantes, pero ya era evidente la adoración que el joven sentía por ella. Catalina tuvo que sufrir en silencio los afectos que su marido profesaba a esa mujer veinte años mayor que él.

Aunada a la humillación sufrida por la presencia de Diana, Catalina padecía la angustia de no concebir hijos. Pasaron diez años de matrimonio sin poder lograr un embarazo, por lo que empezó a temer la posibilidad de un repudio. Durante ese tiempo, Enrique tuvo un hijo ilegítimo, quedando claro que el problema de fertilidad no era suyo. Durante este trance, Catalina contó con una inesperada aliada. Diana era consciente de que lo más conveniente para las dos era que se logrará un embarazo. La favorita real no podía arriesgarse a que Catalina fuese repudiada y llegará a ocupar su lugar una consorte menos sumisa. Y tal vez, más joven y bella, que la despojara del amor del delfín. Así pues, Diana alentó a su regio amante para que cumpliera sus obligaciones maritales. Tras diez años de matrimonio y para sorpresa de todos, Catalina dio a luz a su primer hijo, nombrado Francisco en honor al rey.
Fuente:
22 mar 2015
Isabel de Solís, la cautiva de Granada
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El Harem. Cuadro de Frederick Arthur Bridgman
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De acuerdo con la crónica de Hernando de Baeza, quien vivió en la corte granadina, el sultán organizó un ataque contra un pueblo de Aguilar el 29 de septiembre de 1471. Unos niños que llevaban a sus animales a abrevar en la fuente fueron capturados. Entre ellos estaba una niña de entre diez y doce años, que fue llevada a Granada para ser vendida. 1 Entró al servicio de la hija del emir y se dedicó a barrer los pisos de las habitaciones reales.
Abu l-Hasan, o Muley Hacén, como lo llamaban los cristianos, se fijó en ella. Cuando las mujeres del harén descubrieron que la chica había sido llevada a la cámara del sultán, le dieron una severa golpiza, hasta dejarla medio muerta. Abu l-Hasan, creyendo que su esposa había ordenado la agresión, estaba angustiado. Ordenó que se confeccionará ropa hermosa para la niña y le dio magníficas joyas de una reina; ordenó a sus súbditos que reverenciarán a "la Romía", que era el nombre utilizado para describir a una mujer cristiana que se convertía al islam. La joven cristiana seguramente era Isabel de Solís, hija del alcaide de La Higuera de Martos, Sancho Jiménez de Solís. Se convirtió al Islam y tomó el nombre de Zoraya. 2
La leyenda en torno a Zoraya hace mención de una deslumbrante belleza que hechizó al sultán, aunque Hernando de Baeza no ofrece una descripción de su apariencia. Incluso la describe como una mujer de mal gesto. Ella cautivó a Muley Hacén, quien le dio tierras, casas y una posición privilegiada en la corte. Se alega que el emir sobornó a algunos jueces para legalizar su nuevo matrimonio, lo que creó un resentimiento furioso en Fátima (Aixa, en la tradición española) y sus hijos. Le dio a Zoraya el palacio de Daralcotola (en la Alcazaba Cadima del Albaicín) como residencia personal. El sultán lo compró expresamente para ella y se hicieron mejoras antes de que se mudara. Baeza narra que, a partir de entonces, el sultán hizo su vida junto a Zoraya, la reconoció como reina y no habló ni vio a Fátima nunca más. Para una noble orgullosa como la madre de Boabdil, tal insulto debió ser intolerable. Las crónicas hacen hincapié en los celos amargos de Fátima, al ser despreciada como reina por su esposo, y ser sustituida por una cristiana renegada y sin estatus social. 3
Un día, el rey miraba por la ventana y vio a una joven que sus sirvientes se habían llevado de Sefarad. La niña era muy hermosa y agradable a la vista, por lo que le habían dado el nombre de Turayya [Zoraya], que significa "Lámpara" en la lengua de Ismael. Y el rey desea ardientemente su belleza ... Y la escondió durante muchos días, porque era una humillación que el rey trajera una concubina a su casa y tomara a otras mujeres en lugar de su esposa. 4Zoraya, cuyo nombre significa "Lucero del alba", probablemente se casó con el sultán entre 1474 y 1475. Vivió en Daralcotola hasta 1483, cuando la batalla de Lucena dio lugar a la prisión del príncipe Muḥammad (Boabdil) y a la salida de Fátima de la Alhambra. A partir de ese momento, Zoraya se instaló en la Alhambra como esposa del sultán. De esta unión nacieron dos hijos varones. Su padre les dotó de bienes, provenientes de la herencia de una de sus tías. Recibieron entre otras propiedades el Cortijo de Arenales y la heredad de Dar Aldefla. 5
Aunque la creencia popular es que Fátima, como esposa despechada, orilló a los Abencerrajes a la guerra civil, lo cierto es que esas discordias no eran algo nuevo en el reino nazarí. El propio Muley se había rebelado contra su padre en 1464, apoyado por los Abencerrajes. A diferencia de los reinos cristianos, el reino nazarí no tenía unas reglas muy claras en cuanto al derecho de sucesión al trono. Cuando Muley Hacén accedió al trono, no parecía que el fin estuviera tan cerca. Fue una etapa relativamente próspera.
El nuevo sultán reprimió duramente a los Abencerrajes, cuyas intrigas tenían el fin de sustituir al monarca que no les convenía. En 1482, la conquista de Alhama por parte de los cristianos marca un punto de inflexión. El prestigio de Muley Hacén se diluye. Los Abencerrajes aprovechan esta situación y prestan su apoyo a Boabdil, quien accede al trono ese mismo año. 6
Después de vivir por un breve periodo en Córdoba, con el cambio de siglo, Isabel se estableció en Sevilla. Algunas cuentas municipales de 1501 se refieren a reparaciones viales en curso "frente a la casa donde vivía la ex reina de Granada, cerca de la casa del duque" (de Medina Sidonia). Gracias a la copia de un poder notarial fechado el 23 de marzo de 1501, se sabe que Isabel seguía viva y radicando en Sevilla, que dice así: "Doña Isabel, madre de los infantes de Granada, yo siendo habitante de la parroquia de San Miguel en la más leal ciudad de Sevilla...". Ella no pudo firmar el poder, ya que no sabía escribir. 8 El escritor Pozo Felguera menciona que Isabel de Solís se convirtió en dama de la reina Isabel I. Sus hijos fueron colmados de prebendas y posesiones, pero lo más alejadas posible de Granada. 9
La Corona de Castilla se encargó de la manutención de la ex reina granadina. En 1504, al morir la reina de Castilla, Isabel de Solís cobraba 150.000 maravedís anuales como ayuda a su costa, cantidad que rebajada en un tercio, continuará cobrando en los años siguientes. Sus hijos disfrutaban de una asignación anual de medio millón de maravedís. Se sabe que su hijo, don Fernando de Granada, contrajo matrimonio con Mencía de la Vega. No tuvo descendencia y murió en 1512 en Burgos. Su hermano Juan se casó con Beatriz de Carvajal y, ya viudo, con María de Toledo, quien le dio numerosa descendencia. 10
Fuentes:
1 Drayson, E. (2017), "The Moor's Last Stand: How Seven Centuries of Muslim Rule in Spain Came to an End", Profile Books, disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=pYrcDAAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [17/04/2020]
2 Ídem.
3 Ídem.
4 López de Coca, J.E, "The Making of Isabel de Solis" en "Medieval Spain: Culture, Conflict and Coexistence" Collins, R. y Goodman, A., (2002), disponible https://books.google.com.mx/books?id=tjGHDAAAQBAJ&lpg=PA233&dq=isabel%20de%20solis%20hernando%20de%20baeza&pg=PA229#v=onepage&q&f=false [18/04/20]
5 Caunedo del Potro, B. "Soraya", Real Academia de la Historia, disponible en http://dbe.rah.es/biografias/6636/soraya [18/04/20]
6 Ídem.
7 López de Coca, J.E, (2002)
8 Ídem.
9 Pozo Felguera, G. (2017), "¿Dónde están los descendientes de los emires del Reino de Granada?", en El Independiente de Granada, 1 de Octubre de 2017, disponible en https://www.elindependientedegranada.es/cultura/donde-estan-descendientes-emires-reino-granada [18/04/20]
10 Caunedo del Potro, B.
* https://www.alhambradegranada.org/es/info/torresyalhambraalta/torredelacautiva.asp


















