Mostrando entradas con la etiqueta Opiniones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Opiniones. Mostrar todas las entradas

12 ago 2020

¿Catalina de Aragón mintió respecto a la consumación?


The Shadow of the Tower (1972) 
Un dato curioso: los actores que interpretan a Catalina y Arturo tenían diecisiete en ese entonces, una edad muy cercana a la que tenían los príncipes.

El 14 de noviembre de 1501, tuvo lugar un evento importante para la casa Tudor. El príncipe Arturo, primer heredero de la dinastía, contrajo nupcias con la hija de los Reyes Católicos, Catalina de Aragón. La joven de dieciséis años entró a la catedral de San Pablo escoltada por su cuñado de diez años, Enrique. Después de una larga jornada de ceremonias y festejos, fueron llevados a una alcoba y acostados formalmente en compañía de cortesanos. Una noche de bodas como cualquier otra, que cobraría relevancia y controversia casi treinta años después. ¿Hubo consumación?

Uno de los argumentos a favor de que hubo consumación, es que los príncipes cargaban con el deber de concebir un heredero. Eso es cierto, pero, en el caso de Arturo y Catalina, ¿era una cuestión urgente? Antonia Fraser sostiene que, en estos matrimonios entre niños o aquellos entre la infancia y la adolescencia, no se le daba demasiada importancia al momento concreto de la consumación (Fraser, p. 54). Margarita Beaufort (quien dio a luz a los trece años) fue un caso excepcional, incluso para su época. Aunque las niñas podían casarse a los doce años, no se aconsejaba la consumación a temprana edad. 

Además, todo parece indicar que los padres de Catalina y Arturo no tenían prisa. Los príncipes de Gales no pasaban de los dieciséis; es muy probable que los reyes pensarán que tenían años por delante para llenar la guardería real. 
"En el caso de Arturo y Catalina, al parecer se convino que no había que precipitarse. Enrique VII e Isabel de York estaban ansiosos por proteger la salud del hijo; Fernando e  Isabel manifestaron que también se sentirían "más agradados que insatisfechos" si se posponía la consumación por algún tiempo, en vista de la "edad tierna" de Arturo. Esas fueron las instrucciones que recibió doña Elvira..." (Fraser, p. 55).
En 1497, pocos meses después de su boda, falleció el príncipe Juan, único hijo varón de los Reyes Católicos. Los médicos consideraban que se había debilitado debido a sus esfuerzos en la cama. Tenía diecinueve años, o sea, mayor que el príncipe Arturo. El mismo emperador Carlos, recordando la muerte de Juan de Aragón, se preocupó por el número de encuentros sexuales entre Felipe y su primera esposa. Por lo tanto, tiene sentido que ninguno de los padres tuviera interés en presionar al príncipe en esa cuestión.


Elvira Manuel (junto con el resto de damas) no solo juró que la princesa era virgen, también dijo que cualquier médico o comadrona podía examinar a la joven. Si estos hubieran comprobado lo contrario, doña Elvira se habría metido en serios problemas con los reyes.

Otro argumento a favor de la consumación (y creo que está un poco influenciado por la ficción histórica) es que la joven viuda tenía motivos para mentir porque creía que su destino era ser reina de Inglaterra. Esta afirmación me parece tambaleante, considerando el panorama histórico. La ficción le otorga a Catalina más agenda de la que realmente tuvo (al menos en su juventud); ella fue un peón político, igual que otros príncipes y nobles de su época, una hija obediente de Isabel y Fernando, subordinada a los intereses de Castilla y Aragón. Es verdad, se comprometió con el príncipe de Gales a temprana edad. Pero ella no tenía agenda personal en su matrimonio; todo era arreglado por sus padres. Si después de enviudar, admitían su boda con Enrique Tudor, ella debía obedecer. Lo mismo aplica si ordenaban su casamiento con un príncipe francés. 

Tenemos el ejemplo de Margarita de Austria, quien pasó su infancia en la corte francesa, pensando que algún día reinaría en ese país. Después de ese compromiso frustrado, se casó con Juan, el futuro rey de Castilla y Aragón. No obstante, acabó sus días como duquesa de Saboya. Otro ejemplo es el de las hijas de Eduardo IV, destinadas a casarse con príncipes extranjeros: de Francia, Dinamarca, Escocia, Borgoña y Aragón. Sin embargo, a excepción de dos que murieron jóvenes y una convertida en monja, terminaron casadas con ingleses. La política exterior podía cambiar de un momento a otro. 

¿Catalina necesitaba mentir para cumplir su deber como infanta? La respuesta es no. Tampoco Isabel y Fernando tenían la necesidad de crear una farsa en torno a la virginidad de su hija. Manuel de Portugal se casó con dos hermanas de Catalina; primero con la mayor, Isabel, quien le dio un hijo, y después con María. Esto fue solucionado con una dispensa y nadie objetó la legitimidad de la segunda unión.

Y sí, en 1529, lo que más le convenía a Catalina era negar la consumación. Pero en la década de 1500, no estaba diciendo lo más conveniente para su situación. Al no consumarse el matrimonio, su suegro no estaba obligado a mantenerla como princesa viuda.



De acuerdo con el testimonio de Anthony Willoughby, cuando el príncipe Arturo salió de su cámara por la mañana, pidió una copa de cerveza, pues esa noche había estado "en medio de España". También dijo: "Señores, es un buen pasatiempo tener una esposa". 

Amy Licence menciona que Arturo pudo haber creído erróneamente que había actuado lo suficiente como para liberar a su esposa de su virginidad. Por ejemplo, algún tipo de juego previo o una penetración superficial que no fue suficiente para romper el himen, dejándola técnicamente virgen. También es posible que haya experimentado una eyaculación precoz (Licence, 2016). Sin embargo, debemos tratar con pinzas tanto el testimonio inglés como el español. La historia del comentario jactancioso de Arturo surgió muchos años después, cuando era conveniente para la parte inglesa. Lo mismo en cuanto a los servidores españoles que afirmaron que el príncipe era enfermizo; no hay evidencia de esto último. 

Un comentario muy frecuente es que eran adolescentes, ambos atractivos y con las hormonas alborotadas. Sin embargo, bajo este supuesto, estamos comparando a un par de adolescentes del siglo XV con la juventud del siglo XXI. En esa época, no había educación sexual. Ellos apenas se entendían; aunque hablaban latín, pronunciaban distinto. Si Arturo y Catalina fueron incapaces de tener relaciones durante esos cinco meses (ya sea por timidez o falta de experiencia), no debió ser motivo de preocupación; les quedaba una vida por delante para intentarlo. Ya sabemos que eso no sucedió, pero en el momento nadie podía predecir que el príncipe moriría tan pronto.

Otro detalle es que Catalina concibió muy pronto cuando se casó con Enrique. Si realmente hubiese tenido relaciones con Arturo, probablemente habría quedado embarazada. De hecho, después de su boda con Catalina, el mismo Enrique se jactó de haber encontrado una esposa virgen. La respuesta de un detractor de Catalina sería "tal vez Enrique no tenía la suficiente experiencia como para saber si su esposa era virgen, por lo tanto, ese comentario no debe ser tomado en serio". En ese caso, ¿por qué deberíamos tomar en serio los de Arturo?

De Henry Nelson O'Neil (1846–48, Museos de Birmingham)

Catalina le contó a Campeggio que no había dormido en la misma cama con Arturo más de siete noches y que permaneció tan intacta e incorrupta como el día que dejó el vientre de su madre (Tremlett, 2010, p. 289). El 7 de noviembre, Catalina hizo una declaración en el palacio de Bridewell en presencia de William Warham, arzobispo de Canterbury, quien había presidido su matrimonio, y John Fisher, obispo de Rochester. Al hacer un juramento sobre los Evangelios de que había llegado virgen a su matrimonio con Enrique, rechazó la cláusula que se había insertado en el escrito de 1503 para permitir la posible consumación de su primer matrimonio. Aquellos que insertaron dicha cláusula lo hicieron "siguiendo la presunción de la ley y no lo que realmente sucedió" (Licence, 2016). Sin duda, ese "tal vez" en la dispensa solicitada por su padre le traería muchos problemas.

En esta cuestión, me inclinó por la versión de Catalina. Después de la anulación, ella declaró: "Preferiría ser la esposa de un pobre mendigo y estar segura del cielo, que reina de todo el mundo y tener dudas de ello por mi propio consentimiento". En su lecho de muerte también juró que había llegado virgen a su segundo matrimonio. No estaba dispuesta a condenar su alma por una corona. Defendió su posición real, porque lo consideraba justo y estaba tranquila con su conciencia. La del rey, en cambio, era bastante flexible. Tuvo que pedir una dispensa para casarse con Ana Bolena, debido a la relación carnal con la hermana de ella. ¿No se supone que era pecado? 



Fuentes:
Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.

Licence, A. (2016) Catherine of Aragon: An Intimate Life of Henry VIII's True Wife, Amberley Publishing Limited, disponible: https://books.google.com.mx/books?id=dLFNDQAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [08/07/20]

Tremlett, G. (2010) Catherine of Aragon: Henry's Spanish Queen. Faber & Faber. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=0Y7l11rNrbIC&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [12/08/20]



31 oct 2019

La edad de Ana Bolena



Una de las incógnitas en torno a la vida de Ana Bolena es su fecha de nacimiento. Hay dos años probables: 1501 y 1507. El primero es el más aceptado entre los historiadores, sin embargo, no me convence del todo. Haré un análisis de ambas hipótesis. 

  1501 1507
 1513: Ana parte de Inglaterra 12 años 6 años
 1522: Regreso a Inglaterra     21 15
 1526: Comienza cortejo del rey 25 19
 1533: Matrimonio y nacimiento de Isabel 32 26
 1536: Muerte 35 29

Ana fue enviada a Países Bajos en 1513, donde se convirtió en dama de honor de Margarita de Austria. La edad mínima para ese puesto era de doce años, justo la que tendría Ana de haber nacido en 1501. Retha Warnicke sostiene que "Ana realmente vivía en el aula de los niños de los Habsburgo en lugar de en la corte de su tía" (p. 9). El argumento  a favor de 1501 se basa en que es imposible que una niña tan pequeña fuera enviada a una corte extranjera. Pero hay otra niña inglesa, nacida en 1506, que también llegó a Malinas en 1513: Ana Brandon (p. 12).

La razón por la que las damas de honor debían tener unos trece años se debe a que, en ocasiones ceremoniales, se esperaba que sirvieran como "figuras decorativas" para su señora. A su llegada a Países Bajos, Ana Bolena claramente sabía poco o nada de francés, por lo que era incapaz de realizar las tareas de una dama de honor correctamente. Los monarcas solían permitir que los jóvenes gentiles vivieran y compartieran lecciones con sus hijos en el aula (p. 12 y 13).

En una carta de Margarita de Austria dirigida a Tomás Bolena, ella se refiere a Ana como petite Boulain y menciona que habla muy bien y es muy agradable para su corta edad

Carta de Ana a su padre

Otra evidencia a favor de 1501 es una carta dirigida a su padre, durante su estancia en Malinas. Se cree que la escritura de la carta es bastante madura para una niña de siete años.
Señor, entiendo por su carta que desea que sea una dama honorable cuando vaya a la corte y me informa que la reina se tomará la molestia de conversar conmigo, lo que me alegra mucho pensar en hablar con una persona tan sabia y digna. Esto me hará tener un mayor deseo de seguir hablando bien el francés y también deletrear, especialmente porque me lo has ordenado, y con mi propia mano le informo que lo cumpliré lo mejor que pueda.
Señor, le ruego que me disculpe si mi carta está mal escrita, porque le aseguro que la ortografía es solo de mi propio entendimiento, mientras que las otras solo fueron escritas por mi mano, y Semmonet me dice que quiere que pueda hacerlo yo misma. [...] Escrito en [? Veure] por tu muy humilde y muy obediente hija, Anna de Boullan. (Northon, E., 2008)
Es cierto que cuesta imaginar a una niña de seis o siete años escribiendo esta carta y es una evidencia que me hace dudar. Sin embargo, creo que este argumento parte de una perspectiva moderna. La educación de los niños era muy diferente en el siglo XVI; la infancia era muy corta y los niños cargaban con unas altas expectativas. Warnicke también menciona que la carta contiene muchos errores, algo que la misma Ana reconoce. Lo más revelador es que dice que es la primera carta que escribe por sí misma (p. 15). Isabel, hija de Ana, escribió una carta en italiano a los diez años. 

Carta de Isabel Tudor

Carta de lady Jane Grey al almirante Seymour, escrita a los once años

Carta de María de Escocia a su madre, a la edad de ocho años

La réplica a esto podría ser "es que ellas pertenecían a la realeza". Margaret Roper, hija de Tomás Moro, empezó a leer a los tres años. En Castilla tenemos el ejemplo de Beatriz Galindo, quien a los quince años ya era famosa por su dominio del latín, lo que demuestra que debió empezar sus estudios muy joven. 


En años posteriores, Ana fue descrita como una mujer que parecía más francesa que inglesa. No creo que esto se deba únicamente a su ropa, pues la moda francesa era utilizada por muchas damas inglesas. Si Ana hablaba inglés con acento afrancesado, es un detalle que podría demostrar que Ana se marchó de Inglaterra a los seis, lo suficientemente joven para adquirir ese acento. 
Antonia Fraser menciona respecto a Catalina de Aragón, en la batalla de Flodden en 1513, "a su español nativo, su latín fluido y el francés [...], Catalina sumaba ahora un inglés bueno o discreto (aunque naturalmente debemos imaginarla hablándolo con un fuerte acento español)" (p. 109). Claro, porque Catalina pasó los primeros dieciséis años de su vida en su tierra natal. 

No estoy del todo convencida de esta explicación. En ese entonces, la corte francesa era epítome de elegancia y es posible que algunos nobles ingleses imitarán a los franceses para lucir más refinados.



Una carta en la que Tomás Bolena narra a Cromwell que su esposa "...le daba un hijo cada año" (Weir, p. 11) también es presentada como evidencia a favor de 1501. El problema con este argumento es que las palabras del padre de Ana son tomadas al pie de la letra. No podemos saber si realmente Isabel Howard parió cada año o simplemente fue un "decir" o una exageración por parte de Tomás. 
Por supuesto, Isabel provenía de una familia muy fértil, y es posible que tuviera muchos embarazos, pero eso no implica necesariamente que diera a luz "cada año". María nació en 1499, Jorge en 1504, y sus hermanos que murieron en la infancia, Tomás y Enrique, seguramente nacieron antes que Jorge. Y se da por hecho que el nacimiento de Ana tiene que encajar entre 1500 y 1504. Pero no podemos saber si Isabel tuvo abortos o niños mortinatos en ese lapso. Si la madre de Ana nació en 1480, ella tendría veintisiete años en 1507, bastante creíble que diera a luz a esa edad.  


Como ya he señalado en el cuadro, es curioso que Ana permaneciera soltera hasta los veinticinco. Era una joven atractiva, hija de un cortesano influyente y sobrina del duque de Norfolk. Sus hermanos y su propio padre se casaron a inicios de la veintena, así que, había un patrón de edad en los matrimonios de los Bolena. 

El asunto con Henry Percy también revela algunas cosas. Supongamos que nació en 1501; tendría 22 años cuando terminó su romance con Percy y desde ese momento hasta 1526, a sus 25, no se menciona otro intento de compromiso. En cambio, si tenía dieciséis años, tiene sentido que su padre no tuviera prisa por comprometerla. 

La reina Catalina tuvo su último parto a los treinta y tres años. Ana tuvo su primer parto a los treinta y dos (si es que nació en 1501). Me parece increíble que nadie resaltará ese hecho. Isabel I, a sus treinta y siete años, fue llamada "vieja criatura con una pierna adolorida" (Weir, 2011, p. 274-5). ¿Por qué Enrique VIII se casaría con una mujer que ya estaba cercana a la edad en la que Catalina parió por última vez? La explicación podría ser: "el rey ya estaba decidido a casarse con ella" o "estaba muy enamorado". Pero entre tantos enemigos que criticaron su matrimonio, ninguno cuestiona la fertilidad de Ana o hace referencia a sus treinta y dos años.

Respecto a la edad reproductiva, se mencionan casos de mujeres que dieron a luz a los treinta, e incluso a los cuarenta. Por ejemplo, Isabel Woodville tuvo a su última hija a los cuarenta y tres años. Pero dio a luz a su primera hija a los veintinueve y para ese entonces ya tenía dos hijos de su difunto marido. Ya había demostrado ser fértil. Mencionan el caso de Joyce Culpeper, la madre de Catalina Howard, quien se casó con el padre de Catalina cercana a la treintena. Pero, igualmente, Joyce ya tenía cinco hijos de su primer marido. Catalina Parr, después de tres matrimonios sin descendencia, quedó embarazada del cuarto marido, a los treinta y cinco años, lo cual generó sorpresa. Margery Wentworth, la madre de Jane Seymour tuvo a su última hija a los cuarenta, pero el mayor, Eduardo, lo parió a los veintidós. Casos de este estilo son mencionados por quienes defienden la hipótesis de 1501; sin embargo, tienen algunas cosas en común: son segundas esposas o mujeres que, para cuando alumbraron a los cuarenta, ya tenían un montón de hijos desde los veinte.
Claramente, las circunstancias de Leonor de Aquitania eran diferentes: era una duquesa muy rica y señora de una buena parte de Francia. En quince años de matrimonio con el rey de Francia, Leonor solo había tenido dos niñas. Y hay que considerar que cualquier problema de fertilidad se atribuía a la mujer, incluso el sexo de los niños. Pero podemos suponer que, en ese entonces, la prioridad de Enrique de Anjou era contar con apoyo para su pretensión al trono inglés y el control de Normandía. 

El caso de Jane Seymour también es muy sonado en el debate. ¿Y ella por qué seguía soltera a los veintiocho? Elizabeth Norton expone en su biografía que, en 1534, Jane había alcanzado o se acercaba a su vigésimo quinto cumpleaños, y era consciente de que sus posibilidades de matrimonio se estaban desvaneciendo (p. 42). De hecho, su hermana menor se casó primero que ella y no llegaba a los veinte. 

En la época de los Tudor, la edad promedio para casarse se sitúa en los 25, aproximadamente. Sin embargo, tengo la duda de si esos datos se refieren a la población en general o solamente a cierto estrato social. Si se trata del primer caso, entonces el argumento de la edad promedio es problemático, ya que la nobleza era minoría y esa edad podría resultar más representativa para la clase baja, quienes se casaban más tarde.

"Debido a que el matrimonio requería que una pareja pudiera mantenerse a sí misma, la edad promedio de matrimonio en la Inglaterra Tudor era alta: 27 para los hombres y 24 para las mujeres entre las clases bajas, y entre tres y cuatro años menos entre las clases altas y los ciudadanos de Londres" (Wagner y Walters, p. 738-739). "La mediana de edad al casarse para los herederos de los escuderos aumentó de 21 años en el siglo XVI a 28 en el siglo XVIII, mientras que los hijos menores en el siglo XVIII no se casaron hasta los treinta años (Roberts, 2016, p. 258).


En sus memorias, Jane Dormer declaró que Ana no llegaba a los veintinueve años cuando fue ejecutada (Clifford, p. 80). Jane, duquesa de Feria, nació dos años después de la muerte de Ana, pero sirvió a María I y fueron amigas cercanas. El dato proporcionado por Dormer coincide con la fecha 1507. Muchos objetan que María no es una fuente confiable, debido a la tirante relación con su madrastra. Puede ser, fue María quien dijo que Isabel tenía el rostro de Mark Smeaton. Aun así, no se compara. El comentario sobre Isabel pudo ser producto del resentimiento. En el caso de la edad de Ana, ¿Qué ganaba restándole años a su madrastra? 


No hay razón para suponer que María mintió o desconocía la edad de su madrastra. Es verdad que ella no frecuentaba la corte de la reina Ana, pero vivió en Hatfield, atendiendo a Isabel. Además estaba rodeada de familiares de la reina y sirvientes. O bien, pudo obtener el dato después de la ejecución. 

La postura de Antonia Fraser es contradictoria. En su libro, dice que es imposible que Ana naciera en 1507, pero afirma que nació "a fines de mayo o comienzos de junio" (p. 181) basándose en las memorias de Jane Dormer (p. 659). Si confía en el testimonio de Dormer sobre el posible mes, ¿por qué no respecto al año? 

Libro de Camden

El primer registro de la fecha de nacimiento de Ana proviene del anticuario  isabelino, William Camden, quien escribió en números romanos el año 1507 en sus Annales rerum Anglicarum et Hibernicarum Elizabetha. Él nació hasta 1551, pero tuvo acceso a los papeles y registros personales de William Cecil, quien nació en 1520, y a documentos estatales, ya que fue el mismo Cecil quien lo instó a escribir la crónica. No obstante, los historiadores que insisten en 1501 como la fecha más probable desacreditan esta evidencia bajo la explicación de que Camden leyó mal los documentos de Cecil. Esto es meramente especulativo. No podemos saber si las fechas con las que Cecil contaba estaban escritas con número romano o arábigo. 


Hay otros detalles a considerar. Por ejemplo, Reginald Pole se refirió a Ana con la palabra "chica", girl. La réplica podría ser que Jane pasaba de los veinticinco cuando fue descrita como una "joven dama". Sin embargo, la connotación cambia mucho entre joven y chica. 
Muchos adeptos a la fecha 1501 no consideran creíble que Enrique enloqueciera por una jovencita de diecinueve años (otro punto erróneo, ya que se le habría considerado en edad casadera); no obstante, cuando Pole dice: "a tu edad en la vida y con toda tu experiencia del mundo, fuiste esclavizado por tu pasión por una chica", enfatiza la diferencia de edad entre ambos. 



Referencias
Clifford, H. (1887) The life of Jane Dormer, Duchess of Feria. Londres: Burns and Oates. Disponible en: https://archive.org/details/lifejanedormerd00stevgoog/mode/1up?q= [16/06/20]

Fraser, A. (2007) Las seis esposas de Enrique VIII. Ediciones B: Barcelona. 

Roberts, C., Roberts, F. y Bisson D. (2016) A History of England, Volume 1: Prehistory to 1714. Routledge. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=C4uTDAAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [17/06/20]

Northon, E. (2008) Anne Boleyn: Henry VIII's Obsession. Amberley Publishing Limited. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=9gnXAwAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [15/06/20]

Norton, E. (2009) Jane Seymour: Henry VIII's True Love. Amberley Publishing. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=FiXjKTkR0QYC&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [16/06/20]

Wagner, J.A y Walters, S. (2011) Encyclopedia of Tudor England [3 volumenes]. ABC-CLIO. Disponible https://books.google.com.mx/books?id=R_c_md3gMpwC&lpg=PP1&pg=PR4#v=onepage&q&f=false [16/06/20]

Warnicke, R. (1991) The Rise and Fall of Anne Boleyn: Family Politics at the Court of Henry VIII. Cambridge University Press. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=_iUIzcXV4toC&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [15/06/20]

Weir, A. (2011) Elizabeth, the Queen. Random House. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=y60oMJkCEpAC&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [17/06/20]

Weir,  A. (2011) Mary Boleyn. Nueva York: Ballantine Books. Disponible en: https://archive.org/details/maryboleynmistre00weir/mode/1up?q=skelton [12/06/20]

15 dic 2013

¿Fue Ana de Cleves una "yegua de Flandes?

Ana de Cleves ha pasado a la historia con el estereotipo de la esposa fea de Enrique VIII.


Empezaremos con el cuadro pintado por Holbein. No es muy creíble que el pintor se hubiese arriesgado a esbozar un retrato falso. Pero puede ser que debido a la posición de frente de la modelo se haya ocultado involuntariamente un defecto: una prominente nariz. Aunque en aquel entonces las narices largas no eran mal vistas, un ejemplo de ello es Jane Seymour. 

Somos afortunados al tener una descripción imparcial de primera mano, escrita sólo unos pocos días más tarde por el embajador francés, Charles de Marillac, respecto de su belleza o su fealdad. Ana de Cleves parecía tener treinta años, escribió él (en realidad, contaba veinticuatro), era alta y delgada, "de belleza mediana, con un semblante decidido y resuelto". La dama no era tan hermosa como la gente había afirmado, ni tan joven, pero había "una firmeza de propósito en su cara que contrastaba su falta de belleza". -de Las seis esposas de Enrique VIII, Antonia Fraser 

Y hay que tomar en cuenta que el término "belleza mediana", fue el mismo que se empleó con Catalina Howard. Aunque claro que la joven flamenca no poseía la frescura ni las prendas francesas de su sucesora. Otra cosa que cabe destacar es que Enrique VIII era aficionado a la música y estaba acostumbrado a mujeres talentosas (Catalina de Aragón y Ana Bolena eran un claro ejemplo), pero Ana de Cleves no era capaz de hablar en ningún otro idioma más que el propio.

Lo más probable es que Enrique se formará unas expectativas muy altas con respecto a su futura consorte. A diferencia de sus anteriores esposas (y las posteriores a Ana de Cleves), su cuarta esposa era una completa desconocida para el rey en el momento de la boda. Pero después de la anulación de su matrimonio, cuando Enrique ya estaba casado con Catalina, él mismo opino que Ana tenía un grato semblante. Y cuando Catalina Howard fue decapitada, la mujer que se convirtió en la sexta esposa de Enrique, Catalina Parr, era considerada menos bonita que Ana de Cleves. Catalina ni siquiera se le dio el calificativo de "belleza mediana".