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3 oct 2016

Los ideales de belleza en China y Japón

Los cánones de belleza se caracterizan por estar en continuo cambio, según el tiempo y territorio. La pintura nos sirve para analizar lo que se consideraba bello en cierta cultura. 

Estándar de belleza en Japón
Los diarios escritos por mujeres de la corte Heian (794 a 1185), como Murasaki Shikibu, aluden al estándar de belleza basado en apariencia joven, falta de vanidad y encanto natural. Los rasgos apreciados era una nariz pequeña, recta y delgada, pómulos redondeados y ruborizados, ojos estrechos pero alargados, rostro ovalado y labios pequeños pero carnosos.
Los escritos de la época Heian revelan que las mujeres gruesas eran consideradas bellas, pues denotaba nobleza y riqueza, en contraste con la idealizada delgadez en el Japón actual. En el período Edo, el prototipo de mujer ideal exigía un cuerpo y rostro más delgado. Los pechos, manos y pies pequeños, así como los hombros estrechos, se mantuvieron a lo largo de la tradición pictórica. 


En Japón, al igual que en Occidente, la piel blanca era asociada con la clase pudiente, pues se entendía que la persona no exponía su piel a los rayos del sol, como ocurría con los campesinos que trabajaban la tierra. Es un rasgo que ha perdurado, incluso en la actualidad. Según los diarios de la época Heian, una dama de la corte debía cubrir sus imperfecciones con polvo. Más tarde comenzaron a resaltar las mejillas y labios de color rojo. Además, se usaba el negro para acentuar los ojos y pintar las cejas, que solían ser depiladas y pintadas en una posición más alta, práctica conocida como hikimayu.

Una práctica surgida en la Era Heian, llevada a cabo principalmente por mujeres casadas, era el ohaguro, que consistía en teñir los dientes de negro. Fue una práctica popular, hasta que en el período Meiji (1868 a 1912) comenzó a desaparecer. En 1873, la tradición cayó en desuso cuando la emperatriz apareció con los dientes blancos. Las distintas fuentes indican razones bien distintas en cuanto al porqué de esta costumbre: por un lado, se dice que los dientes blancos parecían amarillentos en contraste con la piel blanca, de ahí el pintarlos; otros apuntan a que el blanco de los dientes era atribuido a los espíritus, por lo que resultaba incómodo de ver; otras fuentes afirman que el oscurecer los dientes era visto como símbolo de modestia y fidelidad, y se pensaba que era beneficioso para éstos por motivos medicinales; por último, muchos aluden a que el color negro de los dientes creaba un bonito contraste con la tez pálida y combinaba con los cabellos oscuros propios de las japonesas. En cuanto al cabello, lo ideal era una cabellera larga y abundante.

La belleza China
No podemos hablar de los estándares de apariencia física de este país sin mencionar a las Cuatro Bellezas de la Antigua China (Xishi, Wang Zhaojun, Diaochan y Yang Yuhuan), mujeres célebres, no solo por su aspecto agraciado, sino también por sus virtudes. El ideal chino respondía a una combinación entre beldad y cualidades morales.

Hay un refrán popular que describe la apariencia de la belleza antigua de la siguiente forma: “Cejas estrechas y largas como la hoja del sauce, ojos grandes como la nuez del albaricoque y boca tan pequeña como la cereza”. Sin embargo, en un documento de la corte de la dinastía Han se alude a los modales, la voz y la apariencia, el pelo, la piel y el modo de andar de una concubina del emperador Huandi, así como otros detalles de su cuerpo: estatura 164 cms, ancho de hombro 37 cms, brazo 62 cms, mano 9,2 cms, pierna 74 cms y pie 18 cms.


10 posturas de la antigua belleza
Estas varían de generación a generación, pero hay diez puntos comunes:
  1. Pelo negro y patillas ligeras y bien formadas como el ala de la cigarra.
  2. Moño atado en la cabeza. La emperatriz Zhao Feiyan utilizaba un peinado alto para contrarrestar su pequeña estatura.
  3. Las cejas largas y negras. En la dinastía Tang, algunas mujeres se depilaban las cejas y se las pintaban a su gusto.
  4. Ojos brillosos
  5. Labios rojos y dientes blancos. Se consideraba una señal de buena salud.
  6. Dedos finos y brazos blancos
  7. Cintura estrecha y cutis blanco. Yang Yuhuan, una de las cuatro bellezas, tenía una cintura gruesa, contrario a Zhao, quien era esbelta.
  8. Pies pequeños y pasos ágiles
  9. Maquillaje apropiado
  10. Aroma corporal. Se dice que Xishi era la única entre las cuatro bellezas que despedía aroma corporal.
Se esperaba que fueran mujeres serenas, educadas y elegantes. Desde la Antigüedad a las mujeres chinas se les realizaban de forma tradicional, modificaciones corporales en los pies para impedir su crecimiento. Esta práctica milenaria se llevo a cabo hasta que en 1911 se prohibiera definitivamente, ya que se califico como una imposición altamente cruel y dolorosa. Existe la teoría de que los pies femeninos no se vendaban solamente con fines estéticos, sino para garantizar que las esposas permanecieran en casa.



Fuente: 
Robichaud Castillo, Mariana. (julio de 2016). La representación de la mujer en la pintura japonesa de entreguerras. Revista universitaria de estudios sobre Asia oriental, volumen 8, pp.215-217.

Huo Jianying (enero, 2004) "Bellezas de la antigua China". Disponible en: http://www.chinatoday.com.cn/hoy/2004/0401/p30.htm

29 sept 2016

Las Cuatro Bellezas de China


Cuatro mujeres legendarias, consideradas las más bellas de la Antigua China, que influyeron en emperadores y guerreros. Fueron reconocidas por su encanto, amabilidad e inteligencia. 


Xi Shi, la que hundía a los peces
Vivió en el Estado de Yue, durante el primer período de los Estados Combatientes (472 a.C- 221 a.C). Cuenta la leyenda que, cuando Xi Shi lavaba sus ropas en el arroyo, los peces se hundían, aturdidos por su belleza. 

Como resultado de una de las guerras, el Estado de Yue fue derrotado por el Estado de Wu, por lo que el rey de Yue planeó su venganza. Su cortesano, Fan Li, se dio cuenta de cuán bella era Xi Shi, por lo que la presentó al rey de Yue. Xi Shi pasó un tiempo en palacio, donde fue entrenada para convertirse en una dama instruida. Finalmente, fue enviada al palacio del rey de Wu. 

El rey de Wu quedó encantado con la joven. Solo tenía ojos para ella y empezó a descuidar los asuntos de gobierno. Mientras tanto, el rey de Yue aprovechó esa oportunidad para atacar e invadir Wu. El rey de Wu se suicidó. Según una versión de la historia, después de la victoria, el cortesano Fan Li se llevó lejos a Xi Shi, pues temía que su rey cayera en la misma trampa. No se sabe con certeza lo que ocurrió con Xi al final. Se cree que Fan Li y Xi se hicieron amantes y vivieron felices. Hay una versión más trágica sobre su destino, acerca de que ella pereció en el río. 

Wang Zhaojun, la que hacía caer a las aves
Wang vivió en tiempos de la dinastía Han del Oeste. Según la leyenda, mientras tocaba su instrumento, las aves se detuvieron para escucharla, e impresionadas por su apariencia y melodía, cayeron del cielo.

En su adolescencia, fue seleccionada como doncella de palacio. Las doncellas buscaban llamar la atención del emperador y convertirse en concubinas imperiales. Mao Yanshou, el pintor de la corte, hizo retratos de las doncellas, que serían enviados al emperador para que él eligiera a las más bonitas como concubinas. Las mayoría de las jóvenes sobornaron al pintor, pero Wang se negó, por lo que Mao la dibujó poco agraciada. Sin embargo, ella no permanecería como doncella. 

Cuando los Xiongnu hicieron la guerra a la dinastía Han, el emperador ofreció una esposa al Chányú, líder de los Xiongnu, con el fin de mantener la paz en la frontera. Pero no sería enviada una princesa, sino una doncella. Las mujeres del palacio no deseaban partir con el Chányú, ya que su pueblo era nómada y solían vivir en zonas aisladas. Wang fue la elegida. De acuerdo con otra versión, ella misma se ofreció, pues quería contribuir a la paz entre ambos pueblos.

Antes de su partida, se presentó ante el emperador. Al verla, el soberano quedó cautivado, pero ya no podía hacer nada. Debía cumplir con su promesa. Ordenó la ejecución del pintor por engañarlo. Se cuenta que, durante el viaje hacia su nuevo hogar, la joven no pudo contener la nostalgia, sacó su pipa y empezó a tocar una melodía tan triste, que los gansos en el cielo se detuvieron para escucharla y cayeron al suelo. 

Diao Chan, la que eclipsaba a la Luna
Diao Chan vivió durante la dinastía Han del Este (25-220 d.C). Le gustaba adorar a la diosa de la luna durante las noches de plenilunio. Se dice que cada vez que adoraba a la diosa, la luna perdía su brillo, eclipsada por su belleza.

A los quince años, fue elegida para trabajar en palacio como encargada de la ropa del emperador. Su título de trabajo era Diao Chan. 
Cuando el palacio cayó en caos, ella escapó y fue adoptada por el alto funcionario, Wang Yong. Un malvado cortesano, Dong Zhuo, controlaba la corte y al emperador. Tenía un hijo adoptivo, Luu Bu. 

Wang Yong quería deshacerse de Dong Zhuo y restaurar el poder del emperador, por lo que ideó una plan. Primero invitó a Luu a su casa a cenar. Durante la noche, hizo que Diao Chan saliera a bailar ante Luu, quien de inmediato se enamoró de la joven. Expresó su deseo de casarse con ella y Wang dio su consentimiento. Solo necesitaba tiempo para preparar una dote.

Al siguiente día, Wang invitó a Dong Zhou a su casa para la cena. De nuevo, llamó a la chica para que bailará ante el invitado. Dong ordenó a Wang que enviará a la joven a su residencia. Pocos días después, cuando Luu se presentó para establecer la fecha para su boda, Wang le dijo que su padre adoptivo había tomado a su futura esposa. Luu se enfureció tanto que asesinó a Dong.

Diao fue inmortalizada en la novela "El romance de los Tres Reinos" y en el folklore chino. Sin embargo, no aparece en los registros históricos. A pesar de su origen incierto, Diao vive en los corazones del pueblo chino como una de las Cuatro Grandes Bellezas. Es recordada como la mujer inteligente que, a través de sus maniobras, libró al país de un ministro malvado y salvó al imperio Han.


Yang Guifei, la que avergonzaba a las flores
Yang Yuhuan nació en Yongle. Su padre fue funcionario en Shuzhou, pero murió cuando Yang tenía diez años. Ella provenía de una familia acomodada, era educada, talentosa y agradablemente gorda (en tiempos de la dinastía Tang, a los hombres no les gustaban las chicas que parecían desnutridas). Se cuenta que una vez, mientras paseaba por el jardín imperial, las flores se doblegaron ante ella, abrumadas por su esplendor.

En ese tiempo, el emperador Xuanzong buscaba una esposa para su hijo favorito, el príncipe Shou. Después de unos pocos años viviendo con su marido, Yang captó la atención de su suegro. Xuanzong la convocó a palacio, donde declaró su deseo de poseerla como concubina. Ella tenía veintidós años, mientras que el emperador ya contaba con cincuenta y seis. Después de unos días de estadía, a Yang se le permitió regresar a su propia residencia, ya que todavía era la esposa del príncipe. Yang se enamoró del viejo emperador. Las razones fueron que, además de ejercer tanto poder, el emperador era un hombre guapo y talentoso. En la dinastía Tang, la moral con respecto al matrimonio era floja. La misma abuela del emperador contrajo segundas nupcias con el hijo de su primer marido. 

Yang Yuhuan se convirtió en taoísta en el templo imperial, bajo el nombre de Taizhen¿Cuál es la diferencia entre una monja y una taoísta? Además de la ropa, una monja debía afeitarse el cabello, mientras que una taoísta se lo recogía en un nudo. Cuando una monja quería volver a la vida laica, debía dejar crecer su cabello, mientras que una taoísta simplemente debía soltarlo. Luego de abandonar el templo, se fue a vivir con el emperador. Tres años después, fue nombrada concubina imperial, Guifei.

Con el ascenso de la joven, los familiares de Yang recibieron muchos títulos, para disgusto de otros nobles. El emperador era tan apegado a Yang, que empezó a descuidar la corte. Incluso nombró primer ministro al primo de ella. 

Yang pasaba las horas en las aguas termales de Huaquing y todas las semanas mandaba traer lichis frescos. Uno de sus predilectos fue An Lushan, un general de origen turco, quien, en el año 755, organizó una rebelión. El ejército imperial estaba debilitado. Los soldados exigieron la condena a muerte de Yang Guifei. Para su gran tristeza, el emperador tuvo que cumplir. Aunque, según otra versión, ella misma se suicidó. 




Referencias
Woo, X. L. (2016) Love Tales of Ancient China. Algora Publishing, https://books.google.com.mx/books?id=w8lmDAAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false



Wang Zhaojun, fuente de imagen
Diao Chan, fuente de imagen



Las Kunoichi



Estas mujeres eran las equivalentes a los hombres llamados Ninjas. Eran una mezcla de guerreras y espías que, además de luchar y utilizar armas y venenos, les enseñaban como sacar provecho a sus encantos de mujer en contra del enemigo. Eran utilizadas a menudo para que se infiltraran en territorio enemigo, con el fin de que llegara con alguno de sus jefes y lo eliminara o le sacara información. Eran muy eficaces al momento de eliminar a un soldado, por ejemplo, ya que no levantaban sospechas de peligro. La mujer fue discriminada en distintos ámbitos y Japón no fue una excepción. Pero aún así, los japoneses reconocían a tan extraordinarias guerreras que se hacían llamar: Kunoichi. 


Las kunoichi se especializaban en seducir a altos mandos y jerarcas enemigos, a los cuales sometían o asesinaban en momentos de descuido. Utilizaban afrodisíacos y estrategias para minar la voluntad de cualquier hombre, provocando celos y enfrentamientos entre los miembros del clan enemigo. Fueron instruidas en el arte de la guerra, la cual incluía el el taijutsu, kenjutsu y ninjutsu.

Sus misiones no se desarrollaban únicamente en la oscuridad y el silencio. Tras una inofensiva doncella del Japón medieval podía esconderse una implacable asesina. Sus armas, como las de todos los ninjas, estaban más bien determinadas por las circunstancias: un palillo para sujetar el cabello podía convertirse en una aguja arrojadiza; un simple abanico podía esconder en su interior filosas hojas de metal y servirles como arma. Su virtud era la sorpresa: la capacidad de sorprender con habilidades de asesina y con armas improvisadas.




Aunque las kunoichi, como todos los ninja, no tenían un uniforme fijo, pues el disfraz y el engaño son parte esencial del ninjutsu, muchas veces se distinguieron por la utilización de trajes ajustados en tonos lila. Lo ceñido de éstos no era capricho: la exhibición del cuerpo era un recurso útil para distraer adversarios de combate, especialmente si éstos eran hombres. La distracción les permitía ganar segundos que eran determinantes de vida o muerte.

El entrenamiento de las kunoichi era diferente del de los ninja masculinos. Su entrenamiento se centraba más en saber disfrazarse, en venenos, y en usar su género como una ventaja. Se entrenaban en combate cuerpo a cuerpo y este conocimiento les servía cuando eran capturadas. Entre sus disfraces estaban los de geisha, prostitutas, adivinas, sirvientas, etc. lo cual les permitía acercarse mucho al enemigo.

En la actualidad hay gran cantidad de mujeres que practican ninjutsu. En las escuelas más tradicionales, la vestimenta de las mujeres es idéntica a la de los hombres, salvo por dos detalles: en algunos casos, el shinobi-gi que utilizan es lila, aunque el negro también está muy difundido. Pero es común a todas las escuelas que, durante el paso de los grados kyu previos al cinturón negro, las mujeres usen un cinturón rojo, mientras que los hombres utilizan uno verde. 




Fuentes:
http://www.bujinkankunoichi.com/

http://www.bujinkanhuelva.com/

http://www.periodismo.uchile.cl/