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29 may 2023

Moda victoriana: ropa de luto

El ejemplo de la reina Victoria tuvo gran influencia en la ropa de luto durante la segunda mitad del siglo XIX. Después de la muerte de su esposo, el príncipe Alberto, ocurrida el 14 de diciembre de 1861, Victoria se retiró de la vida pública. Después de un tiempo, abandonó el aislamiento, pero vistió de negro por el resto de su vida. Como menciona la revista The Delineator en su volumen 46 de 1895: "La Viuda Real de Inglaterra ha fijado las modas para todas las viudas de su reino y de América".

Fuente

Para los hombres, el luto de principios del siglo XIX se reducía a un brazalete negro en el brazo izquierdo, aunque los dolientes principales podían usar una faja de crepé negro y serpentinas de crepé en el sombrero de copa. Eran las mujeres y los niños quienes demostraban públicamente el dolor de la familia. Incluso había veces en las que las sábanas de los bebés eran bordadas con hilo negro. En 1860, la reina Victoria le reprochó a su hija, la princesa heredera de Prusia, por no haber puesto de luto a su bebé de cinco meses por la muerte de la abuela de su marido. 

Mourning dress, ca. 1874.
Gift of Mrs. W. H. Chamberlain, 1939.
Fuente.

Durante el período del primer luto, que para una viuda duraba un año y un día, el guardarropa se confeccionaba en color negro y con telas opacas, totalmente revestido de crepé mate sin relieve. El vestido se podía acentuar con un chal de cachemir negro, gorro con velo de crepé liso y guantes de cabritilla. Para los nueve meses de segundo luto, el ropaje era negro mate pero con menos crepé. Luego seguía un mínimo de tres meses de luto ordinario, en color negro pero con materiales más vivos como sedas estampadas, encajes, cintas o bordados negros. En los últimos seis meses de medio luto se emplearon telas grises, blancas, lavanda, violetas o malva. 

La duración del luto para las mujeres variaba: dos años y medio para el marido; un año para padres e hijos; seis meses para un hermano o hermana; y seis semanas para un primo hermano. A diferencia de las mujeres, los viudos podían casarse de nuevo tan pronto como quisieran. Se aconsejaba que se quitarán el brazalete para la boda, pero debían ponérselo de nuevo al día siguiente. Se esperaba que la nueva esposa se uniera igualmente al luto por su predecesora. 

Las normas para el luto eran muy estrictas. Por lo general se aconsejaba a los dolientes que, por motivo de buen gusto, no hicieran cambios en su atuendo en el primer día permitido. Antes del aumento de la mecanización en la industria de la confección, lo correcto era ponerse de luto hasta ocho días después del deceso. Ese era el tiempo que tomaba confeccionar un vestuario de luto, así que usarlo antes de los ocho días se consideraba de mal gusto, pues podía implicar que los dolientes habían anticipado el suceso.

For the Last Time, c. 1864, de Emily Mary Osborn. Fuente.

El duelo no se limitaba al ámbito familiar. Tras la muerte del príncipe Alberto, la corte se apegó a un protocolo de luto: las damas recibieron la indicación de usar vestidos de lana negra adornados con crepé, lino liso, zapatos negros, guantes y abanicos de crepé. En el castillo de Windsor, los sirvientes usaron brazaletes de crepé negro durante ocho años.

También se requerían complementos adecuados para el duelo, como pañuelos bordados en negro o violeta y sin adornos de encaje. Había una amplia gama de joyas de luto; el azabache era el más popular y se dejaba sin pulir para un acabado opaco. Se usaba mucho el esmalte blanco y negro engastado en oro y con inscripciones. Este material era empleado con frecuencia en joyas compuestas de cabello humano. Respecto a estas, el Libro para damas de Godey de 1860 dice: "El cabello es a la vez el más delicado y duradero de nuestros materiales y nos sobrevive como el amor".


Fuente:

Goldthorpe, Caroline (1988) From Queen to Empress: Victorian Dress 1837-1877. Disponible: https://archive.org/details/FromQueentoEmpressVictorianDress18371877/mode/2up

The Delineator. Vol. 46, No. 4, October, 1895. Disponible: https://digital.library.cornell.edu/catalog/hearth1891092_46_4

24 may 2023

Moda victoriana: vestir según la ocasión

Las damas victorianas de clase media alta y alta cambiaban su vestimenta varias veces al día. Estos sectores eran los únicos con el poder adquisitivo para seguir las tendencias en cuanto a ropa. Para darnos una idea, de acuerdo con un dato de 1867, un ajuar de lujo costaba 100 libras; según una encuesta de ese mismo año, casi el 88% de la población inglesa ganaba menos de 100 libras esterlinas al año.

Vestido de mañana

Este era un vestido "de casa" con un diseño simple; por lo general, mangas largas, escote alto y pocos adornos. Podía usarlo para cocinar o reunirse con su ama de llaves. Por lo general, los dobladillos de estos trajes eran cortos, apenas tocaban el suelo. El dobladillo del vestido podía ser corto, pero a menudo tocaba el suelo por delante y por los lados, con una cola de no más de quince centímetros en la espalda.

Vestido de mañana, ca. 1844. Purchase, Marcia Sand Bequest, in memory of her daughter, Tiger (Joan) Morse, 1979. Fuente

Aunque los vestidos de mañana estaban destinados a ser prendas cómodas, podían ser bastantes estructurados. En las décadas de 1850 y 1860, las faldas eran grandes, mientras que en los 70 y 80 se optó por una silueta esbelta. A finales de la era victoriana, muchas damas usaban batas de té sin corsé para estar en casa. Estas se usaban en el tocador, para el desayuno o las horas de ocio (en privado).

Vestido para pasear

En la década de 1860, surgieron vestidos de paseo con faldas más cortas que permitían mayor movilidad. La mayoría de los vestidos para caminar se realizaron sin cola, aunque en los 70 y 80 había unos con faldas que rozaban el sueño por el frente. Por atrás estaban arregladas con un drapeado abombado.

Vestido de paseo, ca. 1885-90. Gift of Mrs. Alan L. Corey Jr., Mrs. William T. Newbold, and Mrs. A.G. Paine, II, 1980. Fuente

Estos eran fabricados con telas más costosas (algodón, mohair, lana merino, seda, satén y cachemira). Las revistas de la época describen vestidos en tonos maíz, albaricoque, gris perla y violeta. Un manual de 1883 señalaba el negro como el color más favorecedor para la ropa de paseo.

Vestido de tarde

Estos vestidos (también destinados para las visitas) eran incluso más elaborados que los de paseo. Se caracterizaban por un escote más bajo y por llevar cola (si la visita era a pie, se desaconsejaba esto último). Cuanto más distinguida era la persona a la que se visitaba, más lujosa era la vestimenta. 

Vestido de cena

Este tipo de vestido era más formal que los anteriormente mencionados, pero no tanto como el de noche. Tenían una cola de hasta 10 pulgadas y mangas hasta el codo. Los escotes podían ser bajos, pero entre los 70 y los 80 estuvieron de moda los vestidos con cuello alto.

Vestido de cena, ca. 1876. Gift of Theodore Fischer Ells, 1975. Fuente.

Generalmente se confeccionaban con telas brillantes como el brocado de seda, satén o terciopelo. Eran adornados con cuentas de vidrio, encaje o flores.

Vestido de noche

Era el traje más espléndido del guardarropa. Sus mangas solían ser cortas y las colas medían hasta 65 pulgadas de largo. Entre 1837 y 1877, el estilo del vestido de noche fue semejante al de día, pero con dos diferencias importantes: las mangas eran más cortas y el escote era más pronunciado. Esto último no estuvo exento de críticas.

Fashion plate, published in "Le Monde Elégant" and "The Ladies Gazette of Fashion", England, ca. 1855-1868. Given by Colonel G. Morphew. Fuente.

A finales de la década de 1830, los hombros quedaban descubiertos, con un escote recto y en forma de corazón. Las pulseras y cintas para el cuello hechas de terciopelo se hicieron populares como accesorios para la noche. Los guantes eran esenciales para el atuendo de noche, pero había otros accesorios como el abanico o el ramo de flores. El cabello se adornaba también con flores, a menudo dispuestas en coronas. El propio vestido, fabricado con volantes, también era adornado con flores, encajes y cintas. A principios de 1860, el escote era casi cuadrado y con una curva profunda sobre los hombros. La cintura se volvió recta en lugar de puntiaguda.

A finales de 1870, The Ladies' Book of Etiquette escribía sobre los peligros para la salud de las damas que vestían vestidos ligeros, exponiéndose al frío de la noche.


Fuentes:

Goldthorpe, Caroline (1988) From Queen to Empress: Victorian Dress 1837-1877. Disponible: https://archive.org/details/FromQueentoEmpressVictorianDress18371877/mode/2up

Harris, Kristina (1999) Authentic Victorian fashion patterns: a complete lady’s wardrobe. Disponible: https://zlibrary.to/pdfs/authentic-victorian-fashion-patterns-a-complete-ladys-wardrobe-pdf

Matthews, Mimi (2018) A Victorian Lady's Guide to Fashion and Beauty. Disponible: https://es.scribd.com/book/444840685/A-Victorian-Lady-s-Guide-to-Fashion-and-Beauty