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18 ago 2020

Isabel Woodville (Parte 2)

La reina Isabel Woodville con su túnica de coronación (Libro de Fraternidad de Worshipful Company de Skinners)

Eduardo fue el primer rey de Inglaterra desde la conquista normanda en casarse con uno de sus súbditos (Kennett, p. 486). Tanto él como su nieto, Enrique VIII, tendrían una controvertida vida matrimonial. 
Charles Ross describió este matrimonio como "su primer gran error en su carrera política" y señaló que no tenía necesidad de casarse con "esta viuda inadecuada" para afirmar su independencia del control del conde Warwick (Loades, 2009, p. 46). Eso es cierto; había opciones más convenientes (política y económicamente) que Isabel Woodville. Su boda pudo ser producto de una decisión precipitada y es probable que estuviese enamorado, pero ella estaba lejos de ser la única mujer en su vida. Sin embargo, Isabel afrontó con dignidad y paciencia los devaneos de su marido, pues no hay reportes sobre pleitos o recriminaciones al respecto. 

La reina Isabel fue acusada de favorecer desmedidamente a sus familiares. Los matrimonios de sus hermanas, lógicamente, debían ser bien posicionados, dado su estatus de reina. La unión que causó gran escándalo fue la de su veinteañero hermano, John, con la duquesa viuda de Norfolk, de sesenta y cinco. Pero ninguna de estas alianzas le sirvieron de mucho en momentos de precariedad. 

Dictados y dichos de los filósofos. Anthony Woodville presentando el libro a Eduardo IV, 
acompañado por Isabel y su hijo, Eduardo, en el palacio de Lambeth.

Anthony, el mayor entre los Woodville, se casó con Isabel, heredera de Lord Scales, y asumió el título tras la muerte de su suegro. En noviembre de 1466 se le otorgó el señorío de la isla de Wight y la custodia del castillo de Carisbrooke. Los hermanos menores, Eduardo y Ricardo, no recibieron favores especiales. Leonel se convirtió en decano de Exeter en 1478 y cuatro años más tarde en obispo de Salisbury. El padre de la reina recibió el cargo de Tesorero en marzo de 1466 y fue creado conde Rivers en mayo. En agosto de 1467 sucedió al conde de Worcester como condestable de Inglaterra. En 1465-6, todavía otorgaba mayores subsidios a los Neville que a la familia de su esposa. (Loades, p. 49-50)No existía, como tal, una poderosa facción Woodville, aunque si era una familia numerosa y eso implicaba mayor competencia en matrimonios y puestos. Nada sugiere que los hermanos de la reina no estaban capacitados para sus respectivos cargos. Anthony causó impacto cultural con su patrocinio de Caxton. Además, la familia de Isabel permaneció leal al rey, quien fue traicionado por sus propios parientes; por ejemplo, su hermano, Jorge de Clarence, solo contribuyó con problemas.

En 1469, el conde de Warwick unió fuerzas con el duque de Clarence para destronar a Eduardo, fomentando levantamientos en Yorkshire esa primavera. El 12 de agosto de 1469, el padre de Isabel y uno de sus hermanos, John, fueron ejecutados por los hombres de Warwick. Su madre fue acusada de recurrir a la brujería y provocar que el rey se enamorara de su hija. La acusación no prosperó (aunque volvió a surgir años después). Eduardo y sus seguidores huyeron a Borgoña, donde vivieron en exilio. Mientras tanto, Isabel se refugió en la abadía de Westminster con sus tres hijas. El 2 de noviembre de 1470, dio a luz al príncipe Eduardo. Enrique VI fue liberado de la Torre y restaurado en el trono. Pero no por mucho tiempo; en la primavera de 1471, Eduardo recuperó la corona. Después de la batalla de Tewkesbury, entró triunfalmente en Londres el 21 de mayo (Carroll, 2010).

Isabel estuvo involucrada en actividades piadosas; antes de 1479 había fundado una capilla de San Erasmo, el protector de los marineros y las mujeres en el parto. Esta fundación bien puede estar relacionada con la estancia de Isabel en el santuario de Westminster, cuando dio a luz mientras su marido estaba en el exilio (Sutton y Visser-Fuchs, 1995, p. 233)Como ya se ha mencionado, su corte contaba con un presupuesto inferior al de Margarita de Anjou y demostró una buena organización. Fue mecenas y cofundadora del Queen’s College de Cambridge. Su influencia política directa fue bastante ligera. Cumplió con creces su deber como progenitora real. 
  • Isabel de York (1466-1503)
  • María de York (1467-1482)
  • Cecily of York (1469-1507)
  • Eduardo V de Inglaterra (1470 - c. 1483)
  • Margarita de York (1472-1472)
  • Ricardo, duque de York (1473 - c. 1483)
  • Ana de York (1475-1511)
  • George, duque de Bedford (1477-1479)
  • Catalina de York (1479-1527)
  • Bridget de York (1480-1507)
Isabel y sus hijas (Isabel, Cecily, Ana, Catalina y María). Hace algún tiempo tuve la duda sobre la identidad de cada princesa. En algunos sitios, la última princesa es identificada como Bridget. Pero, según la página de la catedral, la ventana data de alrededor de 1480. Bridget nació hasta finales de ese año y seguramente ya no pudo ser incluida en el ventanal. En cambio, María murió hasta 1482; lo extraño es que se ubica hasta el final, cuando en ese entonces era la segunda hija.

Eduardo IV y su familia

Isabel, la mayor, estuvo comprometida con el delfín de Francia. Hubo planes de matrimonio para María, con el hijo de Cristián I de Dinamarca, y para Cecily, con el hijo de Jacobo III de Escocia (Panton, 2011, 93-336)Ana estuvo comprometida con Felipe, hijo de Maximiliano de Austria y María de Borgoña. También hubo negociaciones para una unión entre Catalina y el príncipe Juan, hijo de Fernando e Isabel (Prenderghast, 2017, p. 125)Con dos hijos varones que asegurarán la permanencia de los York en el trono inglés y cinco hijas que podrían sentarse en los tronos de Europa, el futuro parecía prometedor. Ninguna de estas negociaciones concluyeron. La muerte de Eduardo IV cambiaría muchas cosas para su familia. 


Reina viuda
El 9 de abril de 1483, murió el rey Eduardo a los cuarenta años. Lo sucedió su hijo de doce años, Eduardo V, con Ricardo de Gloucester como Lord Protector.

El retraso de Eduardo V en dejar Ludlow probablemente se debió al deseo de Rivers, su tío materno, de reunir un gran contingente de hombres para que lo acompañaran. Fue Hastings, sintiéndose personalmente amenazado, quien argumentó con más fuerza que su tamaño fuera limitado. Sin embargo, el cronista Crowland escribió: "La benevolente reina, deseosa de apagar cada chispa de murmullos y disturbios, le escribió a su hijo que no debería tener más de 2000 hombres cuando viniera a Londres" (Crawford, 2007, p.124).

Rivers y el joven rey dejaron Ludlow el 24 de abril. El 29 de abril llegaron a Stony Stratford, Northamptonshire. Allí se enteraron de que Ricardo estaba en la cercana Northampton, también de camino a Londres desde el norte. El cronista de Crowland dice que cuando se enteraron de que Ricardo estaba en Northampton, Eduardo envió a Rivers con su tío paterno para presentar sus respetos. Independientemente de las circunstancias, parece que Rivers no tenía sospechas de que estaba cayendo en una trampa. Esto sugiere que no tenía motivos para creer que él y Ricardo no pudieran trabajar juntos de manera amistosa. Las dos partes pasaron una agradable velada y luego se dispersaron a sus distintos alojamientos. Al amanecer, Rivers y su grupo fueron arrestados; Ricardo fue a Stony Stratford para tomar posesión de la persona del rey (Crawford, p. 125)

Ante la noticia de los arrestos del tío y el medio hermano del rey, la reina viuda entró a santuario en Westminster junto con sus hijas y su hijo menor. Los parientes de Isabel no serían los únicos perjudicados. Hastings, quien apoyaba los reclamos de Ricardo por el Protectorado y no simpatizaba con los Woodville, fue arrestado el 13 de junio por traición. Se le acusó de participar en el complot de la reina y fue ejecutado poco después. Aunque apoyaba a Ricardo como Lord  Protector, era leal a Eduardo IV y sus herederos. Habría sido un obstáculo en el camino al trono para el tío del nuevo rey.

El 16 de junio, el arzobispo de Canterbury entró en el santuario con la orden de persuadir a la reina de que permitiera que el príncipe Ricardo se uniera a su hermano antes de la coronación. Los argumentos del arzobispo fueron reforzados por los hombres armados que el Protector consideró oportuno apostar alrededor del santuario. Cualquier recelo que pudiera haber tenido la reina, fue lo suficientemente realista como para saber que no podría retener al niño con ella por más tiempo, y confió su seguridad al arzobispo (Crawford, p. 129).

Isabel Woodville entregando al duque de York (1893), de Philip Hermogenes Calderon

El hecho de que Eduardo y su hermano fueran enviados a la Torre no era extraño; también funcionaba como residencia real. La coronación estaba programada para el 22 de junio, pero Ricardo de Gloucester la pospuso hasta noviembre. A finales de junio, el Dr. Ralph Shaw realizó un sermón en el cual declaró que Eduardo V y su hermano eran ilegítimos. En un principio, Ricardo afirmó que su propio hermano era ilegítimo, pero después se inclinó por el argumento de que sus sobrinos no tenían derecho al trono. Según el cronista Philippe de Commines, fue Robert Stillington, obispo de Bath y Wells, quien llevó a cabo la ceremonia entre Eduardo y Eleanor. Por lo tanto, el matrimonio del rey con Isabel era nulo. El 26 de junio de 1483, "los tres estados de este reino de Inglaterra" solicitaron a Ricardo, duque de Gloucester, que ascendiera al trono como rey Ricardo III. El 6 de julio fue coronado. 


Madre de los Príncipes de la Torre
Los niños fueron vistos jugando en los jardines de la Torre. Eran custodiados por los hombres de Ricardo. Poco a poco, empezaron a aparecer con menos frecuencia. Fueron divisados por última vez el verano de 1483. Lo que ocurrió con ellos es un misterio y ha dado pie a diversas teorías. La más tradicional es que fueron asesinados por orden de su tío, aunque, también hay quienes apuntan a Enrique Tudor o al duque de Buckingham. También cabe la posibilidad de que Eduardo V muriera de causas naturales en la Torre, durante un tratamiento médico. 

Woodville y Margarita Beaufort acordaron un compromiso entre sus hijos, Isabel de York y Enrique Tudor. Con la presunta muerte de sus hermanos, la joven Isabel era considerada heredera de Eduardo IV. 

Isabel y sus hijas salieron del santuario hasta marzo de 1484, cuando Ricardo juró públicamente que no serían lastimadas ni encarceladas. El rey tomó medidas para evitar el matrimonio de su sobrina con Enrique; planeó casarla con un caballero común, sir William Stillington, hijo del obispo Robert (el mismo que sacó a la luz el tema del precontrato de Eduardo IV con Eleanor Butler). Sin embargo, Stillington fue encarcelado en Normandía, donde murió (Lehman, 2011, p. 269)

Enrique Tudor invadió Inglaterra en 1485 y derrotó a Ricardo en la batalla de Bosworth Field. 

Últimos años bajo el reinado de Enrique VII
Con el ascenso de Enrique VII, los títulos y tierras de Isabel fueron restaurados. Ahora era nuevamente un miembro de la familia real. Se discutió la posibilidad de un matrimonio entre el rey de Escocia y la reina viuda. Si Enrique desconfiaba tanto de su suegra, como se muestra en la ficción, ¿por qué la mandaría a Escocia a ocupar una posición tan influyente? 

También es precipitado afirmar que el rey la obligó a entrar a la abadía de Bermondsey. En realidad, ella tomó los apartamentos específicamente designados para los benefactores del monasterio. Su hija, Isabel, la visitaba ocasionalmente. Se cree que su otra hija, Cecily, la visitaba con más frecuencia. Además de ser madrina del príncipe Arturo, estuvo presente en noviembre de 1489, cuando Margarita Tudor nació en Westminster. También asistió al nacimiento de Enrique, en junio de 1491. Ella no vivía marginada (Breverton, 2016)En 1490, el rey le concedió a su suegra una anualidad de £400, además de varios regalos en los próximos años. También organizó matrimonios para tres de sus cuatro hijas restantes. La menor, Bridget, tomó el hábito (Loades, p. 62)

Su testamento especificó un funeral simple (oficiado el 12 de junio), pero, según una fuente: "claramente se sintió que el funeral de una reina debería haber sido más espléndido". La madre de la reina fue enterrada junto a su esposo, en la capilla de san Jorge, del castillo de Windsor. Tres de sus hijas asistieron al funeral: Ana, Catalina y Bridget. Cecily probablemente estaba atendiendo a la reina Isabel, quien estaba confinada debido a su último embarazo. (Breverton)


Una carta escrita en 1511 por el embajador veneciano en Londres, Andrea Badoer, menciona el miedo de Enrique VIII a las enfermedades infecciones, debido a la muerte de su abuela materna por la peste. Su funeral fue bastante sencillo para una reina viuda. Su cuerpo fue transportado por el Támesis en compañía de cinco acompañantes: dos clérigos (John Ingleby y el Dr. Thomas Brent); su primo segundo, Edward Haute; una de las hijas bastardas de Eduardo IV, Grace; y una mujer desconocida. El cortejo fue recibido en Windsor sin formalidades. Incluso si Isabel especificó una ceremonia discreta, esta recepción secreta había llevado la premisa al extremo. Solamente el fallecimiento por una enfermedad contagiosa explicaría una ceremonia tan rápida y discreta. También fue sepultada inmediatamente, sin los habituales ritos funerarios. No era un procedimiento común. Por ejemplo, el cuerpo de Eduardo IV permaneció varios días en la capilla antes de su entierro (Roger, 2019).


Bibliografía
Breverton, T. (2016) Henry VII: The Maligned Tudor King. Amberley Publishing Limited. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=CcR5DAAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [05/08/20]

Carroll, L. (2010) Notorious Royal Marriages: A Juicy Journey Through Nine Centuries of Dynasty, Destiny and Desire. Penguin. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=TcXWrhvBc8YC&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [14/08/20]

Crawford, A. (2007) The Yorkists : the history of a dynasty. London: Continuum. Disponible en: https://archive.org/details/yorkistshistoryo0000craw/mode/1up [17/08/20]

Euan C Roger, (2019) ‘To Be Shut Up’: New Evidence for the Development of Quarantine Regulations in Early-Tudor England. Social History of Medicine, hkz031, https://doi.org/10.1093/shm/hkz031 [04/08/20]

Kennett, W., Hughes, J., Strype, J., Adams, J., John Adams Library, (1706) A complete history of England : with the lives of all the kings and queens thereof; from the earliest account of time, to the death of His late Majesty King William III. Containing a faithful relation of all affairs of state, ecclesiastical and civil. London: Printed for Brab. Aylmer. Disponible en: https://archive.org/details/completehistoryo02kenn/mode/2up [16/08/20]

Loades, D. (2009) The Tudor Queens of England. New York : MJF Books. Disponible en: https://archive.org/details/tudorqueensofeng0000load [29/07/20]

Panton, J. (2011) Historical Dictionary of the British Monarchy. Scarecrow Press. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=BiyyueBTpaMC&lpg=PP1&hl=ru&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [11/08/20]

Prenderghast, G. (2017) Richard III and the Princes in the Tower: The Possible Fates of Edward V and Richard of York. McFarland. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=iszTDQAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [11/08/20]

Sutton, A. y Visser-Fuchs, L. (1995) A Most Benevolent Queen' Queen Elizabeth Woodville's Reputation, her Piety and her Books. The Ricardian Online. Disponible en: http://www.thericardian.online/downloads/Ricardian/10-129/03.pdf [14/08/20]


3 ago 2020

Ana Bolena (Parte 1)


Primeros años
Se desconoce la fecha exacta de su nacimiento, se cree que nació en 1501 o 1507. Si el primer año es correcto, entonces Ana llegó al mundo en Blickling Hall, Norfolk. Si es el segundo, fue en el castillo de Hever, Kent. La mayoría de los historiadores apoyan la hipótesis de 1501. En el siguiente enlace expongo las razones por las que estoy convencida de que nació en 1507.

El bisabuelo de Ana, Geoffrey Bolena, fue el fundador de la fortuna familiar. Él era un comerciante de telas, además sirvió como alcalde en 1457 y recibió el título de caballero. Se casó con la hija de un barón, lord Hoo y Hastings. Fue él quien compró Blickling Hall y Hever (este último originalmente estaba dividido en dos mansiones: Hever Brocas y Hever Cobham). Aunque su hijo y heredero, William, se contentaba con la vida de un próspero caballero del campo, logró un buen matrimonio con lady Margaret Butler, hija y coheredera del conde de Ormonde. Con cada generación sucesiva, el rango de las esposas de los Bolena fue superior. Finalmente, Tomás se casaría con Isabel Howard, hija del segundo duque de Norfolk. 

Fue la familia materna de Ana la que aportó la pizca de sangre real que tanto enfatizarían sus partidarios. Eran descendientes de Eduardo I y Margarita de Francia. Los Howard experimentaron un revés tras la apoyar a Ricardo III en la batalla de Bosworth (1485). Recuperaron su ducado y el favor real gracias a sus servicios a la nueva dinastía de los Tudor. Como descendiente de los Norfolk, por lado materno, y de los Ormonde, vía paterna, Ana era de mejor nacimiento que las otras tres esposas inglesas de Enrique VIII.

Latón monumental a Thomas Bolena, Iglesia de San Pedro, Hever
Latón monumental a Thomas Bolena, 
Iglesia de San Pedro, Hever

Tomás Bolena era un hombre hábil y pronto ascendió en la corte, donde ya se presentaba desde la época del matrimonio del príncipe Arturo y Catalina de Aragón. En 1503 escoltó a Margarita Tudor a Escocia para su boda con Jacobo IV. También formó parte de la escolta durante el funeral de Enrique VII. En la misma coronación del nuevo rey, fue nombrado caballero. En 1512 tuvo su primera misión como diplomático en la corte de Bruselas, regentada por Margarita de Austria. Desde 1519 hasta comienzos de 1520 desempeñó como embajador en Francia, por lo que tuvo acceso a las negociaciones que condujeron al Campo de Tela Dorada. También estuvo presente durante la visita de Carlos V en 1522 (Fraser, p. 185-6). Según una misiva de Tomás a Cromwell en la década de 1530: "Cuando me casé tenía sólo 50 libras por año para vivir con mi esposa, en tanto viviera mi padre, y sin embargo ella me dio un hijo cada año" (p. 187-88). 

Thomas es representado en la ficción como un padre proxeneta que saca ventaja de los amoríos de sus hijas con el rey. Esa es una concepción errónea; él ya tenía una carrera establecida antes del asunto de María con el rey. Se valía por sí mismo, era trabajador, inteligente y talentoso para los idiomas. En este aspecto, Ana y Jorge eran los más parecidos a él; Tomás reconoció sus talentos e hizo todo lo posible por nutrirlos. Aunque hay una creencia de que Jorge estudió en Oxford, no hay rastros de él en los registros de la universidad. De cualquier manera, recibió una excelente educación; destacaba en latín y francés, era un poeta y traductor consumado.

Educación en el continente

"La encuentro tan presentable y tan grata, considerando su joven edad, que os estoy muy agradecida de que me la hayáis enviado..."
-Margarita de Austria

Curiosamente, la educación de Ana está mejor documentada que la de su hermano. Cuando Tomás fue enviado a los Países Bajos como embajador entre 1512-13, tuvo la oportunidad de conocer la corte de la gobernadora, Margarita de Austria. Ella era una figura formidable, considerada una de las mujeres más inteligentes de Europa: políglota, poeta, mecenas de las artes y perspicaz para la política. 


La corte en Malinas era un centro humanista que podría compararse con una prestigiosa escuela internacional. Su extensa biblioteca contaba con obras como "Très Riches Heures du Duc de Berry", cuatro volúmenes de la crónica de Froissart (escrita a finales del siglo XIV), ediciones de las vidas de los evangelistas, las vidas de Tito Livio, Julio César, las cartas de Séneca, Aristóteles, Ovidio, Boecio, Ptolomeo y Alejandro Magno. Margarita también poseía varias Biblias; "La ciudad de Dios", de San Agustín; y "Leyenda Dorada" de Jacobo de Vorágine, que fue el texto hagiográfico más popular de la Edad Media, impreso en todos los idiomas europeos. La archiduquesa también estaba interesada en las artes visuales; poseía el retrato del matrimonio Arnolfini de Van Eyck y "Las fiestas de Caná", de Juan de Flandes. Entre los artistas que trabajan activamente en su corte estaba Jan Gossaert, también conocido como Jan Mabuse, quien importó técnicas del Renacimiento del sur, predominantemente italianas, al norte de Europa. Al caminar por las habitaciones del palacio, es probable que Ana haya visto los retratos de la familia de Margarita (Licence, 2017)Los nobles competían para colocar a sus hijos e hijas en aquel lugar donde se educaban los jóvenes Habsburgo, sobrinos de la archiduquesa: el gran heredero, Carlos, y las futuras reinas, Leonor,  Isabel y  María. 

Poco después de su regreso a Inglaterra en la primavera de 1513, Tomás envió a su hija a la corte de Margarita. Según una carta de la archiduquesa a Tomas, sería Claude Bouton, capitán de la guardia del príncipe de Castilla, quien llevaría a Ana. Se desconoce la fecha exacta en la que llegó a la corte, pero se sabe que en abril de ese año la archiduquesa envió a un servidor para unirse a la casa inglesa de María Tudor, la prometida de Carlos. Es probable que Bouton escoltará a este individuo y a su regreso a Países Bajos trajera consigo a Ana. Las damas de honor y demás mujeres de la corte estaban bajo el cargo de Elisabeth, condesa de Hochstrate, la última dama soberana del feudo de Culemborg (Licence, 2017). Margarita era experta en el juego del amor cortés, pero también era estricta con sus damas. Esta actitud sería imitada por Ana años después. Retha Warnicke sostiene que, a su llegada a Países Bajos, Ana claramente sabía poco o nada de francés, por lo que habría sido incapaz de realizar las tareas de una dama de honor correctamente. En realidad, ella se habría instalado en el aula de los niños de los Habsburgo en lugar de en la corte de su tía. Era costumbre que los hijos de los monarcas compartieran lecciones con los hijos de nobles y gentiles (Warnicke, 1991, p. 9-13).

Cabe la posibilidad de que Ana conociera a Enrique VIII en una reunión con Maximiliano y Margarita, llevada a cabo en Lille, a finales de agosto de 1513. La joven Bolena provocó una impresión favorable en Margarita, quien escribió una carta a Thomas, alabando a su inteligente hija:

"Recibí su carta del escudero Bouton, quien me presentó a su hija, que fue muy bienvenida conmigo, y espero tratarla de tal manera que tenga razones para contentarse con eso; al menos asegúrese de que hasta su regreso no haya otro intermediario entre usted y yo que ella; y la encuentro tan presentable y tan agradable en su juventud que estoy más en deuda con usted por haberla enviado a mí que usted a mí"(Norton, 2008, p. 21)

Patio interior del palacio de Malinas

Ana recibía lecciones de francés por parte de Symonnet. Ella comenzó copiando las cartas que su tutor escribía para ella. Después, pasó al dictado; uno de estos ejercicios de dictado sobrevive, en la forma de una carta a su padre, en La Vure, donde Margarita estableció su residencia de verano. Norton comenta que el hecho de que Tomás conservará esta carta entre sus papeles hasta su muerte, demuestra cuán orgulloso estaba de su hija.

"Señor, entiendo por su carta que desea que me presente en la corte convertida en una dama respetable cuando llegué a la corte. Me dice que la reina se tomará la molestia de conversar conmigo y me da mucha alegría pensar en hablar con una persona tan sabia y virtuosa. Esto me hará más dispuesta a perseverar en hablar bien el francés. Señor, le ruego que disculpe si mi carta está mal escrita, le aseguró que la ortografía es solo mía, mientras que las otras solo fueron escritas por mi mano. Symonnet me dicta la carta y me deja escribirla yo misma. (Starkey, 2003, p. 260-61)


La estadía de Ana en Malinas resultó más corta de lo esperado, debido al cambio en las circunstancias políticas. Los tratados entre Francia e Inglaterra fueron proclamados el 10 de agosto de 1514. Cuatro días después, Tomás escribió a la archiduquesa para informarle del matrimonio y que la nueva reina de Francia quería a su hija "la petite Boulain" como una de sus asistentes. Como es de esperar, Margarita no estaba contenta con la alianza ni con el rompimiento del compromiso entre su sobrino y la princesa María, ahora casada con el anciano rey de Francia. La archiduquesa había sido una firme partidaria de la alianza con Inglaterra. Y es que la prosperidad de los Países Bajos dependía en gran medida del comercio inglés: los comerciantes de Londres exportaban lana y tela a los Países Bajos e importaban a su regreso artículos de lujo, como tapices, manuscritos, esculturas y pinturas

Ana viajó directamente a Francia para encontrarse con María Tudor, hermana menor de Enrique VIII. No está claro en que fecha llegó a la corte francesa. Hay una "Mademoiselle Boleyn" que figura entre las nueve damas designadas para servir a María Tudor. Seguramente esta lista hace referencia a María, hermana mayor de Ana, pues ella acompañó a la nueva reina desde Inglaterra. El 9 de octubre de 1514, María Tudor y Luis XII se casaron en la catedral de Abbeville. La unión no duraría ni tres meses; el 1 de enero murió el rey Luis. María permaneció en el palacio de Cluny, recluida ante la posibilidad de un hijo póstumo. Esos días serían decisivos para Francisco de Angulema, yerno y heredero de Luis XII. Sin embargo, la reina viuda no estaba embarazada. 

María Tudor y Luis XII

El rey Enrique mandó al duque de Suffolk para que trajera a su hermana de vuelta; antes le hizo prometer que no se casaría con ella, pues conocía de los sentimientos de María por el duque. Pero, en marzo de 1515, María se casó con Charles Brandon. Fue algo muy peligroso; casarse con una princesa sin permiso real era traición y Brandon pudo perder la cabeza. Gracias a la intervención de Wolsey, fueron perdonados por el rey.

La mayoría de las damas inglesas regresaron a su país con la reina viuda, pero Ana y su hermana permanecieron en la corte de los nuevos reyes de Francia, Francisco I y Claudia. Debido a la ley sálica, Claudia no pudo heredar el trono de su padre, aunque sí el ducado de su madre, Ana de Bretaña. La nueva reina era muy piadosa y constantemente estaba embarazada. Fue eclipsada por su suegra, Luisa de Saboya, y su cuñada, Margarita de Angulema, más tarde reina de Navarra. La corte de los Valois era presidida por estas dos mujeres cercanas a Francisco, una relación a la que los contemporáneos se referían como "santísima trinidad". La creencia popular es que esta última influyó en las inclinaciones reformistas de Ana; no obstante, el interés de Margarita comenzó años después. El rey Francisco fue un auténtico príncipe del Renacimiento. Fue un entusiasta mecenas de las artes; patrocinó artistas italianos, entre ellos, Leonardo da Vinci y Andrea del Sarto.

La residencia principal de Claudia era el castillo de Blois, donde Ana encontraría un entorno cultural comparable al de Margarita de Austria, pero más tranquilo. En años posteriores, cuando Ana estuvo en el ojo del huracán, resultó tentador imaginarla en contacto con la voluptuosa corte de Francisco. Pero la vida con Claudia no era tan pública. El castillo de Blois contaba con la impresionante biblioteca de manuscritos de Ana de Bretaña, que más tarde se convirtió en el corazón de la Biblioteca Nacional de Francia. En sus muros colgaban tapices con escenas de "La Ciudad de las Damas" de Christine de Pizan. Además de la apacible vida en Blois, Ana se familiarizó con el ambiente espléndido de Amboise, residencia principal de Francisco, donde pudo conocer a Da Vinci.

Compromiso de Francisco y Claudia, presentados por sus madres, Luisa de Saboya y Ana de Bretaña, con Luis XII en el trono. Chroniques de Louis XII de Jean d'Auton (1507)

Hubo varias reuniones con los ingleses en los que, probablemente, Ana pudo servir como intérprete a Claudia. El 22 de diciembre de 1518, se celebró un banquete de Estado en la Bastilla, en honor a la misión inglesa que negociaría el compromiso entre María Tudor, la hija del rey, y el delfín. En 1519, Tomás estuvo presente en el bautismo del segundo hijo varón del rey, el futuro Enrique II. En junio de 1520, tuvo lugar el Campo del Paño de Oro, en el que se encontraron Enrique VIII y Francisco I. En este evento, Ana pudo reunirse con su familia.

En su paso por las cortes de Países Bajos y Francia, Ana adoptó un aire sofisticado y una formación por encima del promedio. Incluso sus detractores admitieron su talento para el canto, el baile y los instrumentos. Aunque años más tarde sería descrita como "más luterana que Lutero", tal afirmación es exagerada. Ana estuvo presente en una corte donde se toleraba el discurso sobre nuevas ideas religiosas. Enterarse de los debates, escuchar a los predicadores promovidos por la familia real y tener acceso a los libros, los horizontes intelectuales de Ana se expandieron, permitiéndole cuestionar las tradiciones establecidas.

Regreso a Inglaterra 
"Nunca la hubieras tomado por una mujer inglesa en sus modales y comportamiento, sino por una dama francesa nativa"  

 -Lancelot de Carles

A pesar de las promesas hechas y selladas en el Campo de Tela de Oro, la frágil paz entre Inglaterra y Francia se estaba rompiendo. Los eruditos ingleses de la Sorbona se iban a casa, al igual que "la hija del Sr. Boullan". En 1521, Ana tuvo que abandonar la corte francesa; cruzó el Canal de la Mancha a finales de diciembre (Wilkinson, 2011)

Los motivos de la partida de Ana eran menos siniestros de lo que Francisco pensaba (ante los rumores de que Enrique planeaba declarar la guerra a Francia). Había una disputa entre Piers Butler y Tomás Bolena por el condado de Ormonde. El problema comenzó en 1515, cuando falleció el conde, Tomás Butler. El padre de Ana reclamaba el condado a través del derecho de su madre, Margarita Butler, hija del difunto conde. El rey, Wolsey y el conde de Surrey promovieron una solución: el matrimonio entre los hijos de ambos reclamantes, James Butler y Ana Bolena.

Mientras se realizaban las negociaciones matrimoniales, Ana se unió a la corte inglesa como dama de Catalina de Aragón. Participó en las festividades del Carnaval, un momento de celebración antes de los rigores de Cuaresma. En las justas, el rey Enrique llevaba como lema personal "Ella ha roto mi corazón". La primera aparición registrada de Ana fue en una mascarada del 1 de marzo de 1522. El rey Enrique y otros caballeros, vestidos con capas de satén azul y gorras de tela de oro, debían sitiar el Chateau Vert. Estos interpretarían papeles como el Amor, Nobleza, Juventud, Lealtad y Placer. El castillo tenía tres torres, cada una con un estandarte: el primero con la imagen de tres corazones desgarrados; el segundo, la mano de una dama agarrando el corazón de un hombre; y el tercero, la mano de la dama girando ese corazón. El castillo era defendido por ocho damas, cada una personificando alguna virtud, cuyo nombre llevaría bordado en oro: María Tudor, hermana del rey, representando la Belleza; la condesa de Devonshire, el Honor; María Bolena, la Amabilidad; Jane Parker, la Constancia; y Ana Bolena, Perseverancia. Otras ocho damas (papeles interpretados por los chicos de la capilla de Wolsey) representaban distintos vicios, como el Peligro, Celos, Desprecio y el Desdén.

Primero, Ardiente Deseo (papel representado por William Cornish, maestro de la Capilla Real) dio un paso adelante para comenzar la acción: vestido con raso carmesí, pidió a las damas del castillo que se rindieran. Desdén y desprecio rehusaron. Con eso, el asedio comenzó, con los atacantes lanzando naranjas y dátiles. Las defensoras respondieron con agua de rosas y confites. Finalmente, los vicios fueron expulsados y los caballeros tomaron a las damas como prisioneras, para bailar juntos.

Romance con Henry Percy

"Me maravillo mucho de tu irritable locura, de que te enredes y te asegures con una chica tonta de allá en la corte, me refiero a Ana Bolena"
Wolsey


Poco después de su debut en la corte inglesa, Ana atrajo la atención del heredero del conde de Northumberland, Henry Percy. La principal fuente que narra el asunto entre Ana y Percy es la biografía del cardenal Wolsey, escrita por Cavendish. Según este testigo, Percy era un joven miembro de la Casa de Wolsey que frecuentaba la corte de la reina Catalina, como narra en su crónica: "...y caería en el coqueteo entre las doncellas de la reina, siendo al final más familiarizado con la señora Ana Bolena que con cualquier otra; de modo que se desarrolló un amor tan secreto entre ellos que, al final, se aseguraron juntos, con la intención de casarse" (Cavendish, p. 121). 

Después de recibir una reprimenda del cardenal, Percy defendió su compromiso e hizo referencia a la ascendencia noble de Ana. Después se mandó llamar al conde de Northumberland, quien amenazó con desheredar a su hijo. Tras unas largas discusiones, se acordó disolver el precontrato y casar a Percy con Mary Talbot, una de las hijas del conde de Shrewsbury. Cavendish afirma que Ana se ofendió mucho y dijo "...que si alguna vez estuviera en su poder, provocaría tanto disgusto al cardenal; como de hecho lo hizo después".

Sin embargo, el cronista menciona que el rey Enrique impidió la unión porque estaba interesado en Ana. Probablemente se equivoca en esto; 1523 es muy pronto. Los matrimonios entre nobles debían ser autorizados por el rey. Además, Ana estaba contemplada como esposa de James Butler, con el fin de resolver la disputa por el condado de Ormonde. El romance de Percy y Ana tendría un final triste. 

La musa de Tomás Wyatt
Podemos encontrar varios indicios de una relación en los poemas de Wyatt, pero la naturaleza de esta no está clara. 






Bibliografía
Cavendish, George (1827) The Life of Cardinal Wolsey: From the Original Autograph Manuscript. Harding and Lepard. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=s89TAAAAcAAJ&pg=PP10#v=onepage&q&f=false [16/03/21]

Fraser, Antonia (2007) Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona.

Licence, A. (2017) Anne Boleyn: Adultery, Heresy, Desire. Amberley Publishing Limited. Disponible: https://books.google.com.mx/books?id=vS9DDwAAQBAJ&lpg=PP1&dq=amy%20licence%20anne%20boleyn&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [03/08/20]

Norton, E. (2008) Anne Boleyn: Henry VIII's Obsession. Amberley Publishing Limited. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=9gnXAwAAQBAJ&lpg=PP1&dq=norton%20anne%20boleyn&pg=PP1#v=onepage&q=norton%20anne%20boleyn&f=false [03/08/20]

Wilkinson, J. (2011) Anne Boleyn: The Young Queen to beAmberley Publishing Limited. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=LDKIAwAAQBAJ&lpg=PP1&dq=anne%20boleyn%20wilkinson&pg=PP1#v=onepage&q=anne%20boleyn%20wilkinson&f=false [03/08/20]

1 Gristwood, S. (2016) Game of Queens: The Women Who Made Sixteenth-Century EuropeBasic Books. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=TSnXCwAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [03/08/20]


22 jul 2020

Catalina Howard (Parte 2)


En noviembre, Richard Jones dedicó "El nacimiento de la humanidad", un tratado sobre reproducción y partería, a Catalina. Aunque la reina aún no daba señales de embarazo, el rey parecía rejuvenecido. El 4 de diciembre, Marillac informó que Enrique había adoptado una nueva rutina: se levantaba entre las cinco y seis, escuchaba misa a las siete, luego salía a cabalgar hasta la hora del almuerzo, a las 10 de la mañana (Weir, 2011, p. 437).

A principios de abril de 1541, Catalina pensó que podría estar embarazada por fin. Lamentablemente, sus esperanzas no llegaron a nada: pudo haber sido una falsa alarma, o incluso un aborto espontáneo temprano. Lo que es seguro es que la decepción hizo que el rey volviera a estar de mal humor y, a principios de mayo, la reina estaba visiblemente disgustada debido a un rumor de que Enrique planeaba deshacerse de ella y recuperar a Ana de Cleves. Esta historia no tenía fundamento, ya que el rey se apresuró a tranquilizar a su esposa (Weir, p. 440).

En cuanto a la relación con sus hijastros, es bien sabido que tuvo un comienzo incómodo con lady María. Consideraba que su hijastra no la trataba con el mismo respeto que a sus predecesoras. Catalina, pese a su poca influencia política, representaba a la facción católica conservadora, así que, sus creencias no eran el problema. Sin embargo, a lady María debió costarle trabajo respetar como su madrastra a una mujer cinco años mayor. Después de este suceso, María intentó reconciliarse con la reina. 

El 17 de mayo de 1541, Chapuys informó: "Hace una semana el rey y la reina fueron...a visitar al príncipe [en Waltham Holy Cross en Essex] a petición de lady María, pero principalmente por intercesión de la propia reina". Según Chapuys, el rey otorgó permiso a María para residir en la corte y la reina lo respaldó de buen grado. El informe omite a lady Isabel, por supuesto, quien todavía no era perdonada por los imperialistas debido a su posición como hija de Ana Bolena. Pero Catalina se aseguró de que ella también tuviera algún tipo de participación en la reunión familiar.El 4 de mayo, uno o dos días antes de la visita a Waltham, la reina viajó por río desde Chelsea a su casa en el castillo de Baynard. Al día siguiente, lady Isabel fue llevada por agua desde Suffolk House en Southwark a Chelsea y el día 6, la reina hizo el viaje de regreso desde Baynard hasta Chelsea. Lo que significan estos viajes no está claro. Catalina podría haber estado supervisando la preparación de Chelsea como residencia de Isabel el día 4 y asegurándose de que se instaló en su segunda visita el día 6. O podría haber estado recogiéndola para llevarla a la fiesta familiar en Waltham. 
En cualquier caso, estaba mostrando una preocupación apropiada por su hijastra más joven, que también expresó al darle pequeños regalos de joyería, junto con regalos más sustanciales para María.  (Starkey, p. 659-60)

Indiscreciones 
La lujosa casa de Catalina, que costaba al rey £4,600 al año, se llenó con numerosos parientes (Loades, 2014)Joan Bulmer, Margaret Mawton, Alice Restold y Katherine Tylney, sus compañeras de dormitorio en Lambert, fueron agregadas a su séquito (Arnold, 1993, p. 157)Su naturaleza generosa traería consecuencias desagradables. 


En agosto de 1541, designó a Francis Dereham como secretario privado, al parecer, por deseo de su abuelastra, la duquesa viuda. En retrospectiva, no fue un nombramiento prudente. Pero, cuando se efectuó, no suscitó ningún comentario; correspondía al patrocinio convencional de una reina (Fraser, p. 507)

A comienzos de la primavera de 1541, el rey sufrió un ataque de fiebre. Su joven esposa no lo atendía en su lecho de enfermo por deseo del propio rey. Enrique pasó diez o doce días en marzo sin ver a Catalina (Fraser, p. 510-11)Fue en abril cuando Catalina dirigió una carta a Culpeper.

Maestro Culpeper,
Te recomiendo de todo corazón, rogándote que me hagas saber cómo  estás. Me enteré de que estabas enfermo, lo que me preocupo mucho hasta el momento en que escuché de ti, porque nunca anhelé tanto una cosa como verte y hablar contigo. Lo que me reconforta mucho cuando pienso en ello, y cuando pienso en que volverás a alejarte de mí, hace que mi corazón muera al pensar que no puedo estar siempre en tu compañía. Siempre confió en ti para que seas como me prometiste, y con esa esperanza todavía confió, rogándote para que vengas cuando mi lady Rochford esté aquí, porque entonces estaré más tranquila para estar a tus órdenes. Te agradezco por haberme prometido ser bueno con ese pobre hombre, que sería una pena alejarme de él, porque no conozco a nadie a quien me atreva enviarte. Te ruego le des un caballo, pues yo no he podido conseguir uno para él; por lo tanto, mandame uno para él; y con esto me despido, esperando verte de nuevo en breve. Quisiera que estuvieras conmigo ahora para que puedas ver el esfuerzo que me cuesta escribirte.
Tuya mientras dure la vida,
Catalina

Una cosa que había olvidado y es instruir a mi hombre para que se quede aquí conmigo todavía, porque él dice que lo que sea le digas lo hará.


Se desconoce la naturaleza de su relación con Culpeper. Se sabe poco de él y uno de los datos que conocemos es desagradable; violó a una mujer, mientras sus criados la sujetaban, y mató a un aldeano que intentó socorrerla. Con el rey acercándose a los cincuenta y su reciente enfermedad, no sería extraño que Culpeper (o cualquier otro cortesano) buscará el favor de la reina. Probablemente contemplaba los beneficios de casarse con una reina viuda.

Los reyes partieron a un progreso real a través del norte de Inglaterra. Los preparativos empezaron en mayo de 1541. En la tercera semana de julio, la corte abandonó Northampton en el primer tramo de su viaje hacia el norte de Inglaterra (Starkey, p. 662-3). El 9 de agosto, en Lincoln, Enrique y Catalina cambiaron sus ropajes de terciopelo verde y carmesí respectivamente por otros dorados y plateados. Luego se dirigieron a la catedral. A mediados de septiembre, la pareja se instaló en York, donde se supone que recibirían al rey de Escocia. Mientras estaban en The More, en octubre, Enrique regaló a su esposa un broche de oro con treinta y cinco diamantes y dieciocho rubíes, además de una pintura de "La historia de Noé"(Fraser, p. 521-2). El Día de Todos los Santos fue uno de los días en el cual el rey tomó la comunión públicamente en la Capilla Real. Allí, en Hampton Court, Enrique ofreció sus oraciones de agradecimiento por su recién descubierta felicidad marital con Catalina (Starkey, p. 667)


Esa dicha estaba por terminar. Los secretos del pasado y el presente de Catalina se encontraron con ella. Al día siguiente, el Día de Difuntos, Enrique asistió a misa. En su asiento encontró una carta que narraba detalles sobre la vida de su esposa en casa de la duquesa. 

Fue John Lascelles quien reveló los detalles al arzobispo Cranmer. La fuente de esta información era María Hall, la hermana de Lascelles, quien vivió en casa de la duquesa viuda al mismo tiempo que Catalina. Cranmer, a pesar de ser reformista, no tenía motivos para actuar contra Catalina. Se llevaba bien con la consorte católica. Ella no tenía interés por la Reforma ni por la agenda política de los Howard.

En la noche del 6 de noviembre, Enrique salió de Hampton Court hacia Whitehall. En una reunión del Consejo, que duró desde la medianoche hasta las primeras horas, Enrique se echó a llorar, lamentando su "mala suerte al encontrarse con esposas tan mal condicionadas" y pidiendo una espada para poder matarla él mismo, de modo que "esa mujer malvada [nunca] se deleitaría tanto con su incontinencia como debería ser torturada en su muerte". Abandonada en Hampton Court, Catalina no lo volvería a ver (Licence, 2014).

Condena


El arzobispo Cranmer fue designado para extraer una confesión de la reina. Estaba conmovido por la situación de Catalina: "La encontré en tal lamentación y angustia como nunca vi a criatura alguna, de modo que mirarla hubiese entristecido el corazón de cualquier hombre del mundo" (Fraser, p. 525-6). Es posible que Catalina pudiera salvarse a través de la prueba de un precontrato con Dereham. Siendo así, su matrimonio con el rey sería inválido desde el principio. Pero Catalina, asustada y sin ningún consejo, no se dio cuenta de que el precontrato le salvaría la vida. 

Mientras tanto, el 5 de noviembre, el mismo Manox estaba siendo interrogado en Lambeth por Wriothesley. Catalina, como hemos visto, le había negado el coito completo. Manox lo aceptó, pero pidió una muestra de su afecto. "Sin embargo", le dijo a ella, "déjame sentir tu secreto (lo nombra claramente) y luego pensaré que realmente me amas". "Estoy contenta", dijo Catalina, "de manera que usted no desea más que eso"Un día o dos más tarde, Manox y Catalina se encontraron en "la Cámara de la Capilla de mi Señora en Horsham". Manox aprovechó la oportunidad para rogarle que cumpliera su promesa. Ella estuvo de acuerdo (Starkey, p. 669).

Pero Dereham era un caso distinto. Él admitió haber compartido el lecho con Catalina en varias ocasiones. 
Alice Restwood, quien había compartido la cama con Catalina, dijo que había "tanto resoplar y soplar entre (Dereham y Catalina) que estaba cansada de lo mismo". De hecho, la respiración pesada de Dereham y otros ruidos se habían convertido en una broma en la cámara de las doncellas. Fue Margaret Benet quien escuchó que Catalina sabía cómo evitar un embarazo (Starkey, p. 670).

El 6 de noviembre, la duquesa viuda habló con su hijastro, el duque de Norfolk, y el resultado de estas conversaciones fue que estaba segura de que Catalina estaría a salvo. La perspectiva optimista de la duquesa sobre los acontecimientos pareció justificarse cuando, el 1 de noviembre, el Consejo de la Corte escribió para informar a Cranmer en Hampton Court de la decisión de Enrique sobre el destino inmediato de la reina. Sería trasladada al antiguo convento de Syon.  (Starkey, p. 673). El 13 de noviembre, Catalina se preparaba para dejar Hampton Court. La acompañarían unas pocas damas y sus vestidos debían ser de diseño sobrio. Todos sus objetos de valor, como joyas, vestidos y tocados, fueron entregados a Tomás Seymour, quien se los llevó al rey (Weir, p. 458).


Pero Catalina guardaba un secreto más peligroso. El asunto con Dereham había tenido lugar antes de casarse y cabía la posibilidad de que, con la excusa del precontrato, su matrimonio fuera anulado. 

El 11 de noviembre, bajo tortura, Dereham admitió que Culpeper le había sucedido en el afecto de la reina. Al ser interrogada, Catalina admitió que se había reunido con Culpeper en secreto en tres ocasiones en Lincoln, Pontefract y York, pero le echó la culpa a lady Rochford, quien había sido su confidente y la ayudó a organizar sus citas. Una de las damas de la reina, Margaret Morton, confesó que nunca desconfió de la reina hasta que en Hatfield la vio mirar por la ventana a Culpeper y pensaba que "había amor entre ellos" (Licence, 2014)

Catalina y Culpeper negaban haber tenido relaciones sexuales. Tanto Catalina como Culpeper insistieron en que no habían dormido juntos. También él aseguró que lady Rochford lo había provocado para que iniciara un amorío con la reina. 

Resulta llamativo e intrigante el papel de lady Rochford. Es difícil comprender los motivos por los que se involucró en el asunto. ¿Simplemente era una servidora tratando de complacer a su señora? Catalina no poseía la inteligencia ni la experiencia de sus predecesoras. Cuando el rey se casó con ella, no llevaba mucho tiempo en la corte. Pero la participación de lady Rochford resulta incomprensible. Su esposo y su cuñada habían sido decapitados hace apenas cinco años. Ella sobrevivió a la caída de los Bolena, su familia política. No era una ignorante de tales peligros.

El 24 de noviembre, Catalina Howard fue acusada de haber llevado "una vida abominable, baja, carnal, voluptuosa y viciosa" antes del matrimonio "como una prostituta con diversas personas...pero manteniendo la apariencia exterior de la castidad y la honestidad". De modo que había llevado al rey "mediante la palabra y el gesto a amarla" y "arrogantemente se había unido a él en el matrimonio". También había ocultado el precontrato con Dereham "para el peligro del rey y de los hijos a ser concebidos por ella". Después del matrimonio, había demostrado a Dereham "notable favor", mientras incitaba a Culpeper a una relación carnal, diciéndole que lo amaba más que al rey (Fraser, p. 533).

Muchos parientes de Catalina fueron arrestados por "encubrimiento de traición", incluida la duquesa viuda. El jefe de familia, el duque de Norfolk, logró distanciarse de sus familiares, e incluso escribió una carta al monarca, mencionando las faltas de su parentela y los actos "abominables" de dos de sus sobrinas.

Thomas Howard, tercer duque de Norfolk

El 10 de diciembre de 1451, Dereham fue colgado, arrastrado, y descuartizado. Culpeper fue ejecutado ese mismo día, aunque él tuvo una muerte más rápida, por decapitación. Marillac escribió al rey Francisco que Thomas Culpeper se había criado en la cámara del rey inglés desde la infancia "y corrientemente compartía su cama" ("al parecer, también había querido compartir la cama de la reina" agregaba el francés con ironía). 531

Ejecución 
El 10 de febrero de 1542, Catalina fue trasladada a la Torre de Londres en una pequeña barca. Tuvieron que subirla por la fuerza. El duque de Suffolk la escoltaba desde una embarcación más grande, llena de soldados. A su llegada a la Torre, le rindieron los honores debidos a una reina y se alojó en los apartamentos reales (a pesar de que ya no ostentaba el título) (Fraser, p. 535)


El domingo, 12 de febrero, le dijeron que se preparará para su muerte al día siguiente. Marillac escuchó que, dado que "se lamenta, llora y se atormenta miserablemente sin cesar", su ejecución se había pospuesto para darle tiempo de reponerse. Chapuys cuenta algo muy diferente; Catalina no sólo estaba preparada para su muerte, sino que incluso pasó por una especie de ensayo general para asegurarse de que todo saliera bien. Más tarde en la noche del domingo, informó el embajador, "ella pidió ver el bloque, fingiendo que quería saber cómo iba a colocar su cabeza sobre él".  Iba a ser su último acto en un gran escenario, y quería morir con toda la dignidad y compostura posible. Su solicitud fue concedida y el bloque fue llevado a su habitación (Starkey, p. 683).

Memorial en la Capilla Real de San Pedro ad Vincula en la Torre de Londres

A las siete de la mañana del 13 de febrero, los miembros del Consejo Privado la buscaron, excepto Suffolk (quien estaba enfermo) y su tío, Norfolk (Fraser, p. 536)Según Marillac, quien estuvo presente, Catalina estaba demasiado débil para caminar hacia el bloque, y no podía hacer más que confesar en pocas palabras la gravedad de sus ofensas (no especificadas). Todos estuvieron de acuerdo en que ella tuvo un final muy piadoso y cristiano, "... deseando que todos los cristianos tengan en cuenta" su "digno y justo castigo" (Loades, 2014). La quinta reina de Enrique VIII tuvo una muerte rápida en la Torre Verde, en el mismo lugar que su prima, Ana Bolena. Después le llegó el turno a lady Rochford. 

Los cuerpos de Catalina y lady Rochford fueron sepultados en la capilla de San Pedro ad Vincula. 







Bibliografia 
Arnold, M. (1993) Queen consorts of England : the power behind the throne. New York : Facts On File. Disponible en: https://archive.org/details/queenconsortsofe0000arno [22/07/20]

Fraser, A. (2007) Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona.

Licence, A. (2014) The Six Wives & Many Mistresses of Henry VIII: The Women’s Stories. Amberley Publishing. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=6HkFBQAAQBAJ&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/07/20]

Loades, D. (2014) The six wives of Henry VIII, Amberley Publishing, https://books.google.com.mx/books?id=dCVmBAAAQBAJ&lpg=PP1&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [20/07/20]

Starkey, D. (2014) Six Wives, Harper, New York. 

Weir, A. (2011) The Six Wives of Henry VIII. Random House. Disponible en: https://books.google.com.mx/books?id=M1yHXitDdyQC&lpg=PP1&pg=PP1#v=onepage&q&f=false [22/07/20]