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14 mar 2015

Jane Parker, "la infame lady Rochford"



Primeros años
Lady Rochford nació en 1505, en Norfolk. Su familia era rica, respetada y bien relacionada. Jane misma era pariente lejana de Enrique VIII. Su padre, Henry Parker, barón de Morley, tenía gran interés en la cultura. Su madre era Alice St. John. La vida de Jane Parker es un misterio. Se le conoce principalmente por ser cuñada de la reina Ana Bolena y haber sido cómplice de la reina Catalina Howard. 

Jane fue enviada a la corte antes de cumplir los quince años para servir a Catalina de Aragón. Se sabe que fue al Campo de la Tela de Oro en 1520. Más tarde, ella fue una de las siete virtudes (junto con Ana y María Bolena) en la mascarada Chateau Vert en 1522, con la virtud "Constancia" grabada en su vestuario.


Aspecto y personalidad
No hay informes acerca del aspecto físico de Jane Parker. Es probable que fuese bonita, pues fue escogida como bailarina en la mascarada de 1522. En la primera imagen de este artículo podemos ver a una mujer delicada, de rostro fino y cabello claro. Aunque, al parecer, no es seguro que ese retrato pertenezca a lady Rochford. Nunca se hace mención a su belleza, pero tampoco es desacreditada como fea. 


Con respecto a su personalidad,  Jane ha sido objeto de controversia. Se le muestra como una mujer hostil, celosa, rencorosa, intrigante, entrometida e imprudente. Seguramente era más imprudente que todo lo demás.  No hay pruebas de que fuera hostil con su familia política. 

Matrimonio
A finales de 1524 o principios de 1525, casó con George Bolena y se convirtió en la vizcondesa de Rochford. El rey le dio a la pareja de recién casados ​​Grimston Manor como regalo de bodas. A medida que la riqueza e influencia de la familia Bolena crecía, a la pareja se le dio el Palacio Beaulieu como residencia principal, que George y Jane decoraron con una lujosa capilla, una cancha de tenis, un baño con agua caliente y fría, alfombras importadas, muebles de caoba y su propia gran colección de cubiertos. Su cama matrimonial estaba envuelta en tela de oro con una copa de satén blanco, edredones de lino y una colcha amarilla.

La historiadora Alison Weir afirma que el matrimonio fue infeliz, principalmente a causa de George y su aparenta sexualidad difícil de determinar. No hay pruebas que sugieran que haya sido un matrimonio infeliz, menos que George fuera homosexual. No hay testimonios de que George Bolena fuera un mal sujeto. Ni siquiera el embajador imperial Chapuys pudo hablar mal de él como lo hacía con su hermana, salvo por las creencias religiosas inclinadas al luteranismo.

Caída de los Bolena
La creencia popular es que Jane Parker odiaba a Ana Bolena, e incluso a ambas cuñadas. No hay fuentes que registren la naturaleza de la relación entre Jane y María, pero si las hay acerca de las que mantenía con Ana. No hay evidencia de que aborreciera a su cuñada, sino lo contrario. En 1534, lady Rochford conspiró junto a la reina Ana para que expulsaran a una dama de la corte que parecía gozar de los favores del rey. Era un tema delicado que la reina sólo podía encomendar a alguien de confianza.

Ni siquiera es seguro que lady Rochford haya prestado testimonio en los juicios de 1536. Se habla de que la condesa de Worcester acusó a la reina, pero no se menciona que Jane lo haya hecho. Aunque se cree que fue lady Rochford quien mencionó las indiscretas declaraciones de Ana sobre la impotencia del rey. Un mes después de las ejecuciones, se habló de una dama que acuso a la reina y a sus supuestos amantes más por envidia y celos que por lealtad al rey. Comúnmente se cree que esta dama era lady Rochford, cuando también pudo haber sido Bridget Wingfield.

Se dice que, estando en la Torre, George declaró que por la prueba de una sola mujer estaban dispuestos a pensar mal de él. George no aclara la identidad de dicha mujer. Incluso, días después, lady Rochford envió una carta a su marido diciéndole que intercedería por él ante Enrique VIII. En respuesta, George le dio las gracias. No es la respuesta que George hubiera dado a una mujer que contribuyó a su encarcelamiento. 

Tal vez, la historia no fue justa con la "infame" lady Rochford. También se afirma que lo hizo motivada por el rencor. George Wyatt, nieto de Thomas Wyatt el Viejo, describió a Jane como “una esposa embrujada, acusadora de su marido, incluso a la busca de su propia sangre”. Un siglo después, un historiador inglés afirmó que la razón del testimonio de Jane en contra de ellos era debido a un “odio empedernido” hacia Ana, el cual se generó de los celos que sentía Parker de la preferencia que tenía George de estar en compañía de su hermana en vez de su esposa. Historiadores georgianos y victorianos apuntaron que la eventual muerte de Jane en 1542 fue un triunfo de la justicia moral porque “la infame lady Rochford… cuyo destino fue justamente merecido por el interés que ella había tenido en traer a Ana, así como también a su esposo, al cadalso”.

Sin embargo, también hay que tomar en cuenta que, con o sin el testimonio de Jane, la caída de los Bolena ya estaba casi asegurada. No se trataba de un juicio justo y con pruebas sólidas. El rey buscaba deshacerse de su segunda esposa y Cromwell lo ayudaría a cumplir su propósito. Cabe la posibilidad de que lady Rochford fuera interrogada y ésta, por miedo o presión, narrara insignificantes detalles que luego fueron torcidos por los interrogadores. Fue común, durante los trágicos sucesos de 1536, que muchos de los amigos y parientes de los Bolena renegaran de su vínculo con la reina Ana. Jane pudo haber actuado igual. No es algo que la haga parecer una mejor persona, por supuesto, pero tampoco más infame que aquellos beneficiados por el ascenso de Ana y que después le dieron la espalda. Sin embargo, no se podría decir que es el caso de lady Rochford, pues aparentemente ella fue la única que se acercó al rey. 

Viudez
Después de la caída de los Bolena, Jane se encontró en una situación difícil, tanto por sus finanzas como por su estatus. Ya no era una joven con posibilidad de hallar pretendiente. Se comunicaba principalmente con Cromwell y a veces con Thomas Bolena. Finalmente se le concedió una pensión anual de 100 libras, suficiente para mantener un estilo de vida propio de la clase alta. Lady Rochford volvió a la corte para desempeñar como dama de Jane Seymour. Como vizcondesa, se le permitió traer sirvientes, alojarse en el palacio y ser llamada lady Rochford, título que ostentaba más que nada de cortesía. Se le proporcionaban comidas refinadas todos los días a partir del presupuesto de la casa de la reina.

Al morir Jane Seymour, Enrique contrajo nupcias con Ana de Cleves. Sin embargo, esta unión no dio frutos. Enrique VIII quería divorciarse de Ana de Cleves. Jane Parker testificó que Ana de Cleves había admitido que el matrimonio no se había consumado. Claramente, no actuó como una dama fiel a su reina, aunque también debió pensar que pesaba más la lealtad al rey.


Estereotipos que rodean a lady Rochford
La arpía traicionera: Jane suele ser presentada como una malvada mujer dispuesta a traicionar a los suyos. 


La esposa infeliz y vengativa: Una mujer miserablemente casada con un hombre que no desaprovecha la ocasión para frecuentar amantes, tanto hombres como mujeres. Cuando encuentra la oportunidad de vengarse, atestigua contra su marido.


La esposa celosa: Otra creencia es que lady Rochford sentía celos por la unión que existía entre su marido y su hermana.


Una voyerista, trastornada y con tendencia al espionaje: En la novela de Philippa Gregory, lady Rochford es mostrada como una mujer que suele irrumpir en las habitaciones sin permiso para entrar. En La Trampa Dorada, Jane parece hallar placer mirando el acto sexual entre Catalina y Culpepper.


Al servicio de Catalina Howard
Su nueva señora, Catalina Howard, sería la última reina a la que serviría. La soberana era joven e inexperta, por lo que es de esperar que su dama tuviera cierta influencia sobre ella. Poco había aprendido lady Rochford sobre los peligros de la corte, pues empezó a organizar reuniones entre Catalina y Thomas Culpeper.


Eventualmente, comenzaron a realizarse averiguaciones sobre el pasado de Catalina. Al principio, la reina fue detenida en sus apartamentos y luego puesta bajo arresto domiciliario en la abadía de Syon. Las damas comentaron acerca del comportamiento sospechoso de lady Rochford, por lo que ésta fue detenida para ser interrogada. El futuro de Jane Parker quedo marcado una vez que se encontró una carta de Catalina a Culpeper que mencionaba su participación en las reuniones clandestinas. Jane fue llevada a la Torre. Como aristócrata que era, no podía ser torturada, pero es probable que los interrogatorios la condujeran a una crisis nerviosa.


Muerte
A principios de 1542 fue declarada demente. De acuerdo con la ley, una persona demente no podía ser ejecutada. Sin embargo, Enrique VIII quería castigar a lady Rochford por su parte en su "humillación" como hombre y forzó una ley que autorizaba la ejecución de enfermos mentales. No pasó mucho tiempo antes de que Jane fuera condenada por una Ley de Proscripción (sin juicio, pues sus "ataques de frenesí" impedían que fuera juzgada) a ser ejecutada el 13 de febrero. 

La reina Catalina murió primero, por ser la de mayor rango. Se encontraba en un estado físico algo débil, pero serena. Después de que la joven reina recibió el golpe del hacha, lady Rochford se arrodilló sobre el andamio. A pesar de su anterior colapso nervioso, Jane se mantuvo tranquila. Según unas crónicas, Jane dio un largo discurso arrepintiéndose de sus pecados. Otra leyenda asegura que ella dijo que merecía morir por mentir sobre su esposo. No obstante, la mayoría de los testimonios concuerdan en que confesó ser una pecadora y pidió perdón, sin mencionar acerca de su marido, lo cual viene a ser lo más creíble. Un golpe de hacha acabó con su vida. Fue sepultada junto con Catalina en la Capilla de San Pedro ad Vincula, muy cerca de los restos de su esposo.



Fuentes
http://www.tudorplace.com.ar

14 oct 2013

Isabel Howard, la madre de una reina consorte

Posible retrato de Isabel Howard (más a menudo asociado a Ana Bolena), XVI, autor desconocido. Dudo que corresponda a cualquiera de las dos, pero lo usare para ilustrar el artículo.

Isabel Howard nació en 1480 (probablemente en el castillo de Arundel, en Sussex) en el seno de una prestigiosa familia ducal, los Howard. Su padre fue Thomas Howard, segundo duque de Norfolk, y su madre Elizabeth Tilney. Era descendiente del rey Eduardo I y su esposa, Margarita de Francia. 

La joven Isabel era muy bonita. En sus versos dedicados "a mi lady Elizabeth Howard", el poeta de la corte, John Skelton la comparó con la mítica belleza troyana, Crésida: (Weir, 2011, p. 9 y 10)
To be your remembrancer, Madam, I am bound:
Like unto Irene maidenly of port,
Of virtue and cunning the well and perfect ground,
Whom Dame Nature, as well I may report,
Hath freshly enbeautied with many a goodly sort
Of womanly features: whose flourishing tender age
Is lusty to look on, pleasant, demure and sage.
Goodly Cressida, fairer than Polyxena,
For to envy Pandarus' appetite;
Troilus, I vow, if that he had you seen,
In you he would have set his whole delight:
Of all your beauty I suffice not to write,
But, as I said, your flourishing tender age
Is lusty to look on, pleasant, demure and sage.
El poema en el que aparecen estos versos, "La guirnalda del laurel" (1523), Skelton describe una visita que hizo al castillo Sheriff Hutton como invitado del padre de Isabel. Aunque la versión final se escribió en 1523, la evidencia interna en el poema sugiere que fue compuesto originalmente en 1495. La condesa de Surrey, Isabel Tylney, estaba tan impresionada con la poesía de Skelton que, a instancias de ella, sus hijas, lady Isabel y lady Muriel, con algunas otras damas, entre ellas Margery Wentworth (más tarde lady Seymour), le hicieron una guirnalda de seda, oro y perlas de laureado en honor a su talento. Nadie podría haber soñado que estas dos jóvenes darían a luz a futuras reinas de Inglaterra: Jane Seymour y Ana Bolena. (Weir, p. 10)
Crésida

Isabel contrajo matrimonio en 1498. ¿Cómo es que Thomas Bolena logró casarse con una mujer nacida en una de las principales familias de Inglaterra? Se debe a que, en ese entonces, los Howard estaban desfavorecidos. El abuelo de Isabel, John, primer duque de Norfolk, muerto en batalla, había sido leal a Ricardo III. Por lo tanto, considerando las circunstancias, no era un matrimonio desigual. (Kelly, 2009, p. 51 y 52)

Aunque la unión con Isabel era socialmente prestigiosa, no debió ser lucrativa. Debido al revés sufrido por los Howard, su dote pudo no ser sustanciosa. Además demostró ser una esposa muy fértil, lo que limitó los recursos de Tomás. En julio de 1536, en una carta al secretario principal de Enrique VIII, Thomas Cromwell, recordó: "Cuando me casé, solo tenía £ 50 [casi £ 25,000] al año para vivir para mí y mi esposa, mientras vivió mi padre, y aun así ella me daba un hijo cada año". (Weir, p. 11)

Solo tres hijos sobrevivieron a la infancia: María (1499), Ana (1501/1507) y Jorge (1504). Dos hijos más, Tomás, enterrado en la iglesia de Penshurst, Kent, y Enrique, quien descansa en la iglesia de Hever. Se desconoce la fecha en la que nacieron y murieron estos dos hijos que no llegaron a la adultez, pero podemos inferir que nacieron antes que Jorge, ya que llevaban el nombre de su padre y del rey. Alison Weir sostiene que una maternidad constante hace dudosas las afirmaciones de que Isabel fue dama de la reina Isabel de York.

Tomás Bolena fue escalando en la corte. Estuvo presente en la boda de Arturo Tudor y Catalina de Aragón. También fue parte de la escolta que acompañó a la princesa Margarita a Escocia por motivo de su boda con Jacobo IV. En 1520, Isabel acompaño a su marido en el Campo de la Tela de Oro de 1520, aunque no hay evidencia de que tuviera un puesto fijo en la corte de la reina Catalina.

De acuerdo con Reginald Pole, un opositor del segundo matrimonio de Enrique VIII, fray William Peto mencionó que el rey se había involucrado con María Bolena y su madre. Sin embargo, cuando se acusó a Enrique de haber yacido con la madre y sus dos hijas, él respondió: "Nunca con la madre". Nicholas Sander fue tan lejos como para afirmar que la misma Ana era producto del amorío entre Isabel Howard y Enrique VIII, ya que fue concebida mientras Tomás estaba en Francia. Adam Blackwood, un defensor de María Estuardo, recurrió al chisme sobre la paternidad de Ana para atacar a la reina Isabel I. 

Alison Weir sugiere que pudo tener una mala reputación. Menciona tres razones: la comparación con Crésida en el poema de Skelton, quien aparece en la literatura medieval como una representación de la inconstancia femenina, pues le jura amor eterno a Troilo, pero luego se convierte en amante de Diomedes; lo extraño que resulta que la esposa de un cortesano tan prometedor como Tomás no haya formado parte del séquito de la reina; y el hecho de que toda su descendencia se hizo notoria de una forma u otra por la inmoralidad sexual, podría sugerir que ella misma les había dado un mal ejemplo por su moralidad floja. (Weir, p. 36)

Es probable que el chisme haya surgido de una confusión con Elizabeth Blount. 


Se cree que Isabel tuvo una relación más cercana con Ana. Durante los seis años de relación con el rey Enrique, Isabel acompañó a su hija como chaperona. En el libro La Otra Chica Bolena, es representada como una madre cruel y distante. Pero Isabel, al permanecer en el hogar, convivió más con sus hijos, en comparación con Tomás. Cuando Ana fue enviada a la Torre, se lamentó por su madre, temiendo que muriera de pena cuando escuchará la noticia del arresto.

 

Isabel se retiró de la corte tras la caída en desgracia de su familia. Murió el 3 de abril de 1538. Hay un registro en abril de 1536 en el que mencionan que Isabel estaba muy enferma de tos, aunque no es seguro que esa misma enfermedad le haya quitado la vida en 1538. Fue enterrada en la capilla de la familia Howard, en St. Mary, en Lambeth. 

Se especula que hubo un distanciamiento entre Isabel y Tomás después de las ejecuciones de sus hijos, ya que fueron enterrados en lugares distintos, contrario a la costumbre. En la novela de Jean Plaidy, "La dama de la Torre", se menciona que Ana tiene una madrastra. Es probable que Plaidy se basará en el trabajo de Agnes Strickland, quien fue la primera en mencionar que Isabel Howard murió en 1512. Es una teoría que ha sido descartada; se sabe que Muriel, hermana de Isabel, murió en 1512 y posiblemente confundieron a las hermanas.



Referencias
Kelly, H. (2009) The mistresses of Henry VIII. Gran Bretaña: The History Press. Disponible en https://archive.org/details/mistressesofhenr0000hart [12/06/20]

Weir,  A. (2011) Mary Boleyn. Nueva York: Ballantine Books. Disponible en: https://archive.org/details/maryboleynmistre00weir/mode/1up?q=skelton [12/06/20]

31 jul 2013

Mary Seymour, la hija de Catalina Parr y Thomas Seymour


Retrato de un pequeño niño o bebe que cuelga en la sala de niños del castillo de Sudeley. No se sabe quien es. ¿Sera Mary Seymour? Fuente de imagen: http://tudorqueen6.wordpress.com

Embarazo
El rey Enrique VIII murió en las primeras horas de la mañana del 28 de enero de 1547. El pesar de la reina Catalina Parr sin duda era sincero. Ahora ella era la reina viuda de Inglaterra, pero hasta que se casara su hijastro Eduardo seguía siendo la primera dama del país. 

Thomas Seymour se acercaba a los cuarenta y era unos cuatro años mayor que la reina viuda. Dotado de encanto e inteligencia, tenía además un buen físico. La fecha exacta de la boda de lord Thomas Seymour y la reina viuda no se sabe con exactitud: es probable que a fines de mayo. El período de luto de una reina viuda tenía un fin práctico: era posible que la viuda de un rey estuviera embarazada de él, por eso no debía casarse hasta que el asunto se hubiera resuelto, no fuera que hubiese dudas acerca de la paternidad del hijo póstumo. En aquel caso, dada la suposición general de la infertilidad de la reina Catalina después de tres matrimonios sin hijos, la cuestión era más de principio que de genuina expectativa de algún milagroso vástago real.

En Pentecostés de 1548, la reina Catalina Parr estaba embarazada de casi seis meses; dada su condición, a Seymour pudo haberle parecido natural buscar diversión en otra parte. Este tomo la costumbre de entrar en el dormitorio de Isabel Tudor, la segunda heredera en orden de sucesión al trono. 


Carta de la reina viuda. Fuente de imagen: http://tudorqueen6.wordpress.com/

El temor a la peste llevó a la reina Catalina de Chelsea a su finca de Hanworth en junio de 1547. Desde allí intercambio cartas alegres sobre el tema de su avanzado embarazo con su esposo. "Entiendo que mi hombrecito "sacude su campana", escribía Seymour, refiriéndose a la noticia del movimiento de su hijo. "Deseo que Vuestra Alteza mantenga al pequeño bribón tan delgado con vuestra buena dieta y las caminatas que sea tan pequeño que pueda salir de una ratonera". Catalina respondía con el mismo tono: "Di a vuestro pequeño bribón vuestra bendición, que como un hombre honesto se movió antes y después. Porque Mary Odell que estaba en la cama conmigo puso su mano sobre mi vientre para sentirlo moverse. Se movió estos tres días cada mañana y cada noche de modo que confió en que cuando vengáis os divertirá". 


Catalina Parr, madre de Mary.



La sala de niños en Sudeley
Más tarde, ese mismo mes, la reina se retiró al castillo de Sudeley, en Gloucestershire, donde pensaba dar a luz; iba con ella lady Jane Grey. La presencia de la pequeña, inteligente y solemne, brindaba solaz a la reina, ahora que la princesa Isabel, su compañera durante los dos últimos años, no estaba con ella. 


La sala de niños en Sudeley

Sudeley estaba en una de las partes más bellas de Inglaterra y tenía que ver con la realeza desde la época del rey Ethelred el Lento. Pero el castillo donde se alojó la reina Catalina había sido construido a mediados del siglo XV. Enrique VIII y Ana Bolena lo visitaron una semana en julio de 1535, en el último año de su matrimonio. Pero el momento en que el rey Eduardo otorgó Sudeley a su tío, se encontraba en el estado de abandono en que caían fácilmente los castillos. Pero Seymour estaba decidido a mantenerlo en buenas condiciones. 


Castillo de Sudeley. En el ventanal izquierdo se encuentra el lugar donde Mary paso sus primeros días. 

Muchos de los arreglos para la propia reina fueron complicados preparativos para la sala de los niños. Ese niño recibiría algún día una sustancial herencia, tanto del padre como de la madre; también sería primo hermano del rey por parte del padre, ya que Thomas Seymour había sido el hermano de la reina Jane, la madre del rey Eduardo. Para ese infante se instalaron tapices que ilustraban los doce meses del año, un sillón cubierto de tela de oro, almohadones del mismo material y una cama dorada. Una cámara interior contenía otros tapices, vajilla costosa y una rica cuna con tres almohadones de pluma y un edredón. 


Thomas Seymour, padre de Mary

El 30 de agosto, la reina Catalina se puso de parto. Nació una niña. Le pusieron Mary por la hijastra de la reina, aunque fue lady Jane Grey la que ofició como madrina. Pero la reina Catalina había caído, como la reina Jane antes que ella, gravemente enferma de fiebre puerperal. Murió el 7 de septiembre, seis días después del nacimiento de su hija.

Infancia
La niña Mary Seymour siguió viviendo un tiempo. La proscripción y ejecución de su padre "codicioso, ambicioso, sedicioso", en marzo de 1549, puso fin a las perspectivas de Mary como gran heredera, ya que sus propiedades fueron confiscadas por la corona. Llevó la vida de una pobre niñita real, cuyo rango como "hija de la reina" (como siempre se la conoció) exigía una pompa para la cual no había dinero. 

En consecuencia, Mary Seymour vivió bajo el cuidado de Katherine, duquesa de Suffolk. La duquesa no trataba de ocultar que los innumerables servidores que se consideraban necesarios para la niñita eran una gran carga para ella. Primero, su parloteo incesante la volvía loca, y luego el coste era terrible: "Mis oídos no soportan esas voces, pero mis arcas mucho menos", como dijo con su habitual estilo cáustico. Las 500 libras requeridas para el hogar de Mary ascendería a aproximadamente 100.000 libras esterlinas, o 150.000 dólares hoy en día. La duquesa de Suffolk tenía razón en no estar satisfecha con esa obligación. Había muchas personas que se habían beneficiado de la generosidad de Catalina Parr. Pero ninguno de ellos movió ni un dedo para ayudar a la bebe. 


Katherine Willoughby, duquesa de Suffolk

En una carta de queja de la duquesa Katherine a su amigo William Cecil, ésta se refería con pena a los cubiertos de plata en "la sala de niños de la hija de la reina" en 1548. Al año siguiente la duquesa manifestó que no podría mantener esos gastos mucho más tiempo sin una pensión que la ayudara. Traspasaría la onerosa casa al tío materno de Mary, William, marqués de Northampton, salvo que él estuviera igualmente golpeado por la pobreza: "Teniendo una espalda tan mala para tal carga como tengo yo". El hecho de que la duquesa Katherine estuviera dispuesta a cuidar a la niña pero no a "su séquito", indica su bondad con la huérfana misma, no así con sus criadas. 

Una ley del Parlamento levantó la condena a Mary Seymour el 21 de enero de 1550. Mary aún vivía ese verano, en vísperas de su segundo cumpleaños, pero no hay registros posteriores ni de su vida ni de su muerte. No se puede probar la historia del siglo XVIII de que Mary se casó con cierto Edward Bushel y dejó descendientes de nombre Johnson y Drayton. Una rica "hija de la reina" que viviera hasta la edad adulta, en 1560-1670, no habría escapado a la observación. Cabe suponer que la maldición de la época, la muerte en la infancia, puso fin a la breve y triste vida de Mary Seymour.

Ella pudo haber sido enterrada en Lincolnshire, cerca de Grimsthorpe, una finca perteneciente a la duquesa de Suffolk. Sin embargo, también es increíble que la muerte de la única hija de la última consorte de Enrique VIII y prima del rey Eduardo VI haya pasado desapercibida. 


Bibliografia
Fraser, Antonia: Las Seis Esposas de Enrique VIII, Ediciones B, Barcelona, 2007.